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miércoles, 30 de noviembre de 2011

LOBOS...Y, CORDEROS

Ignacio era un joven alto y guapo, desde su más tierna infancia, fue querido en todos los ambientes, en los deportes nadie lucía tanto como él, sus compañeros lo alababan y lo aclamaban como líder de los equipos en los que jugó, sus entrenadores, tenían plena confianza cuando con valentía y arrojo, defendía los colores de sus clubs. Las televisiones se lo rifaban en sus programas, tanto en los deportivos, como en los de sociedad, ¡Era tan majo! ¡Lucía tan bien! Las niñas casaderas suspiraban al saber de las hazañas del joven y aguerrido rey del deporte, cuantas hubieran querido ser las madres de sus hijos. Pero no está hecha la miel para pobres paladares y un día, apareció la princesa de un reino grande y libre, llegaron a decir que en el ranking multinacional, podía aquel reino llegar a ser el más importante entre todos los reinos reinantes, nuestro joven Ignacio, como si de los faros de un coche se hubiera tratado, quedó deslumbrado al mirar los ojos de su princesa y a fuerza de querer ser original, le dijo lo nunca escuchado, ¡!Princesa mía, querréis casaros conmigo, así haréis de mí el príncipe más feliz de la tierra!…Lo que vino a continuación, es fácil de adivinar, se casaron, fueron felices y aunque al principio, tuvieron ciertos problemas para encontrar casa, un palacete les salió al encuentro, pidiéndoles si querían vivir con él, a lo que los príncipes contestaron muy enojados, ¡quién crees ser tú oh triste y pobre palacete y como aspiras a ser habitado por nuestra alteza, si antes no te reformas según nuestro merecimiento! El pobre palacete, no tuvo más remedio que ponerse al día y cuando ya lo hubo conseguido, entonces sí, entonces ya todos vivieron de lo más feliz que se pueda pedir pero…Como no hay ni bien ni mal que cien años dure y la envidia es muy, pero que muy mala, aconteció que tratando de hacer buenas obras para ayudar a los pobrecitos mortales, lo engañaron…Si…Si, así como suena, los que fueron depositarios de su confianza, en vez de dedicarse a ayudar a los demás (que era lo suyo) emplearon su nombre y su prestigio en no sé qué de las islas Caimán, o de no sé qué paraísos fisc…no me preguntes que yo no entiendo de eso, luego las malas lenguas, quisieron hacer correr el bulo (mira si son malvados) de que había sido él ¿Él? ¿De qué? Si la envidia fuera música, esto sería el reino del flamenco. En fin, este pobre CORDERO, alma buena y emprendedor, amante de su país y de cara angelical, se ha visto involucrado en los líos de algunas malas gentes que abusando de su confianza, mira el embolado.
Mientras estas cosas pasan por estas tierras, la pobre Iberbola se encuentra siendo engañada y mal pagada por la terrible bruja Isidora quien a sus noventa y tres años se niega a pagar la factura que todos los meses le da derecho a poder encender las arañas de su palacio, pero tan taimada mujer, no sólo se niega a pagar, además quiere que el pobre gobierno le conceda una pensión no contributiva de más de doscientos Euros (a saber para qué) y es que no hay derecho, no se puede ser bueno con nadie, ella, (la bruja) va diciendo que es que no puede comer y menos pagar a Iberbola, pero si siguen con el embargo de su piso, lo único que conseguirán será un cadáver de anciana debajo de un puente. ¡Malvada, malvada y mala bruja! Si no puedes comer solomillo, come liebres y conejos del monte, que para eso eres LOBA. pepaherrero.blogspot.com

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