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lunes, 14 de noviembre de 2011

MACAEVA...

Hoy Macaeva no tiene pensamiento de salir a ningún sitio, tiene la moral por los suelos, se comenta en la oficina, que van a ser despedidos varios de los trabajadores y ella cree que por ser de las últimas en llegar, será una de las primeras en salir y si pierde aquel trabajo que tanto le costó encontrar, su madre y su abuela no van a poder cargar con el peso de las tres y aunque se marchara de casa, el problema seguiría estando presente, pues aunque su madre y su abuela cobraban una pequeña pensión, la hipoteca del piso de su madre, era como un monstruo malvado, que devoraba todo lo que se le ponía por delante, luego a la hora de comer, todo eran baches en el camino, donde la economía familiar caía sin a veces poder salir. La madre de Macaeva, había puesto a la venta la parcela que al morir el abuelo le dejó y donde su marido tenía la idea de construir un pequeño chalet, donde pudiera jugar la niña (Macaeva). La crisis fue envolviendo a la
familia y enfrentarse tres mujeres a semejante toro, nunca era tarea fácil. A veces eran los gastos de la casa, a veces era la educación de Macaeva, si se juntaban dos pagos a la vez, el muro era insalvable. Hasta que Macaeva terminó sus estudios y se vio con la licenciatura en su bolsillo, las penurias fueron grandes para las tres mujeres que formaban el núcleo familiar.
A sus veintidós años nuestra heroína, tiene que presentarse en la Dirección de la empresa el próximo día veinticinco. La nota es escueta y tajante “se presentará ante la Dirección el día señalado a las once horas, para recibir notificación”. ¿Cómo puede vivir una persona desde el día catorce lunes, hasta el veinticinco con semejante espada de Damocles pendiente de su cabeza? Su cabeza es un constante darle vueltas a su comportamiento en el trabajo, cuando la contrataron, en los ejercicios del test fue de las primeras en terminar, nadie le ha dado nunca una queja y su disposición hacia el trabajo y hacia la empresa, ha rayado en lo mejor que podía dar de sí misma.
Diez y siete del mes y sólo faltan ocho días para conocer su destino, por si acaso, está llamando a la puerta de alguno de sus conocidos, por si le pueden ayudar a encontrar “algo” hoy ha hablado con Menéndez, hombre acomodado y antiguo amigo de su padre, le ha dicho que si lo necesita, que pase por su despacho cuando quiera, que verán que se puede hacer y esto, algo le ha levantado la moral y al pasar por The Place, sin llegar a pedírselo a su cerebro, él a comprendido lo que ella necesitaba y obligándola a hacer un giro, le ha hecho entrar en la taberna Irlandesa, donde por casualidad, ha visto que el próximo jueves actúa un conocido monologuista. Juana (la camarera) con su sempiterno buen humor, le dice que no se lo pierda, que vale la pena, en el mismo momento en que le iba a decir que no y a darle las gracias, llegaron Peter y Fernando, los dos más gamberros de la cuadrilla y sin contar con nadie, reservaron sitio para los tres, diciéndole a Macaela, que también asistirían Lola, Espe y Lorenzo. La noche iba a ser sonada. fin 1ªparte de 5.- pepaherrero

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