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lunes, 19 de diciembre de 2011

NAVIDAD DE UN PINTOR- CUENTO DE UN PINTOR VENECIANO DEL SIGLO XV 5ª PARTE DE 6

Ahora le llaman maestro tuttocorni y por supuesto para no oír llamarle así, el maestro llega tarde a casa rumiando su venganza y a veces, se topa (perdón) con algún borracho que con voz gangosa, le saluda addio signore tuttocorni (maldito sea…) cuando la sed de venganza ha secado su garganta, ha matado a cornadas a su esposa infiel y a su socio Apertutto que es a quien en verdad hace responsable de sus desgracias, le ha hecho tomar un combinado de pintura verde vejiga, con trocitos de cristal de Murano picado y al parecer no ha sido capaz de digerirlo bien. ¡Pobre Berruggini Pertutti! Pobre joven maestro de la pintura, tú pudiste dar grandes días de gloria a tú país, pero los malos hados quieren que no te hagas famoso por tu pintura, pero no quieren que te pierdas la fama. Después de escribir una extensa carta a España a sus maestros queridos, Carolus Bermeggini y a Raffaello di Bennalúa en la que les pide perdón, por no haber sabido encauzar su talento y sus enseñanzas y en particular, las lecciones de navegación que en las noches de verano y en la oscuridad del campo de Santa María Formosa, donde la luna rielando en la laguna y en sus aguas turbias, hizo de la noche veneciana la poesía del amor. Cuando los guardias del Dux hicieron su aparición, Pertutti ya estaba preparado para acompañarles, dos de ellos,le pusieron recios grilletes en las muñecas, entre todos y alzándolo en volandas, dieron con su cuerpo en la góndola que lo conduciría al palacio Ducal, donde después de ser juzgado y declarado culpable de doble asesinato, se le condenó a morir en el pozo de las mazmorras. Al salir camino del puente de los suspiros, le concedieron pararse para contemplar por última vez el Rio de Palacio y allí, suspiró por última vez por su libertad perdida. Si esta historia que sólo es un cuento y que no se ciñe para nada con la realidad, al releerla me ha hecho llorar, como tienen que estar los maestros Carolus Bermeggini y Raffaello di Bennalúa y sobre todo y si todavía vive, que mal lo estará pasando Berruggini Pertutti pensando en que no verá nunca más a Venecia y eso, sí que es castigo.pepaherrero- FIN
Esta historia, se la dedico con todo cariño a los socios de la Asociación de Artistas Alicantinos y en especial a Don Carlos Bermejo y a Don Rafael Estela, con mis mejores deseos de Paz y Felicidad. La autora

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