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jueves, 23 de febrero de 2012

EN EL REINO DE NOLT

Cuando en el reino de Nolt, mandaban llamar a sus súbditos, todos a la de una obedecían y hacían pasillo a las autoridades, las autoridades desfilaban entre sus súbditos y dándose un baño de multitudes, eran tan felices que hasta crecían un poco. Sólo había un pequeño problema, como estaban en crisis (como en muchos países,,,Bueno en alguno…) no les llegaba para poder pagar un servicio de protocolo, unas veces llegaban tarde, otras veces no llegaban, pero los súbditos que les eran fieles, siempre esperaban de pie…Ya llegarán, luego era la prensa la que tenía preferencia, sin los chicos de la prensa, ellos no serían nadie, hay que hacerles un sitio en primera línea, hay que facilitarles toda la información y los demás…que se esperen. Los súbditos, siempre esperaban y bien tenían por qué, luego venían las prebendas y los favores y eso en el mercado, se paga muy caro. Pero un buen día, los súbditos, se cansaron de tanto esperar, se cansaron de no ser vistos por aquellos sufridos y trabajadores dirigentes y pensaron…Para lo que nos necesitan…Y después de esperar a sus amados dirigentes durante una hora, sin que estos pudieran acudir, por culpa de su mucho y mal remunerado trabajo, decidieron que se habían ganado el derecho de un buen descanso y mientras sus dirigentes, se esforzaban en la dura tarea para sacar adelante a aquel ingrato país, ellos se marcharon a tomar por…aquella bonita explanada, un café en compañía de otros súbditos que tampoco pudieron ser atendidos, por sus mal recompensados dirigentes. Después de que aquellos ingratos súbditos, se pusieran como la “Kika” de tomar…café, se fueron cada uno a sus casas y cuando los chicos de la prensa volvieron la vista atrás, sólo pudieron fotografiar, el árido desierto que el mal protocolo de aquellos gobernantes se había ganado. En otra ocasión y aunque aquel día ya no llovía, los mal agradecidos dirigentes ya habían llevado a cabo la misma faena y claro, el pueblo esclavo y analfabeto, llegó a pensar que eso era lo normal, después cuando pasaron por aquel restaurante de lujo, donde los pobres miembros de aquel gobierno, mataban su hambre después de una jornada dura e ingrata y viendo la cara de hambre de aquellos ingratos súbditos, pensaron, eso es lo menos que os merecéis. Y siguieron comiendo, sin pedir a ninguno de sus súbditos, que para matar el hambre, les pasaran la lengua por sus lustrosos zapatos. El presidente de los súbditos, hombre educado y con principios, tuvo el acierto de hacer ver a sus compañeros de espera, que ser gobernante es tarea dura y no siempre bien reconocida, por lo que al final los súbditos, no tomaron en consideración, el comportamiento de aquellos mal educados gobernantes, que al darse cuenta de sus errores, pidieron perdón a aquel presidente, que tan bien se había portado y le prometieron que en la próxima ocasión, lo sentarían con ellos en sitio de honor y le harían ver las ventajas de seguir votándoles. Y colorín colorado el cuento del reino de Nolt. Se ha terminado. pepaherrero

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