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domingo, 30 de septiembre de 2012

LA HORA FATAL

Nadie se había dado cuenta, pero todos lo sabían, los partes de las noticias en todas las cadenas de televisión, lo contaban con pelos y señales. ¡Sube la temperatura en el mundo!. Se fueron juntando todas las malas noticias (pero es que no había ninguna buena) entre los chinos, los japoneses y los tailandeses, ninguno se ponía de acuerdo, al parecer eran sólo unas pequeñas islas, pero todos reclamaban su propiedad ¿a quien se le ocurriría decir, que tenían valor?. Mientras tanto, acogiéndose a la libertad de expresión, un tarado genial, sin genio para demostrarlo de otra manera, se le ocurrió meterse con la religión del pueblo de Alá. Sería necesario, molestar a quien en principio, no te molestó. Bueno, allí se quedo el tarado y mientras tanto, otros no menos tarados que él y en nombre de la libertad de expresión y del arte ¿arte? Estuvieron de acuerdo, con lo que los hijos de Alá y seguidores de Mahoma no están ni creo que lleguen nunca a estar. Mientras los ofendidos, van matando a los que no tienen culpa, de lo que escribió, dibujó, o rodó el tarado artista, él va recogiendo los dividendos que puede, y va viendo como otra panda de no menos tarados, le hacen el caldo gordo y en su snobismo, se suben a su carro. En Europa, los vientos, tampoco soplan placenteros, al parecer, desde el norte, el vendaval sopla en dirección sur haciendo agitarse las fronteras con nuestros vecinos los moros de la morería. ¿Y pienso yo?. Por qué no se metieron su Europa en el bolsillo y nos hicieron comulgar con ruedas de molino…!si! ¡si! Al parecer, ellos nos dieron ayudas. Ayudas, a cambio ¡de! Yo pienso en mí pobre entender, que nadie da nada, a cambio de nada, los del norte, ¡tampoco! Y nos fueron atando a ellos de pies y manos, siempre con la ayuda de sus criados los políticos corruptos, que fueron quienes se llevaron los importes de la rapiña de las subvenciones, ahora que ya no nos pueden seguir explotando por ese sitio, nos quieren rescatar, de esa forma, seremos sus esclavos para siempre jamás. Y lo malo de esto, es que los mismos que antes nos vendieron por doce monedas de oro, hoy nos volverán a vender y esta vez, lo harán por muchísimo menos dinero. El gigante americano, tampoco está para muchos trotes, al parecer, la gente, está dejando de tenerles miedo y de perderles el respeto. El miedo se lo perdieron, cuando vieron que también son de carne y hueso. El respeto, se lo perdieron ellos mismos, el día que abrieron Guantánamo y con su cerrazón de no anular la pena de muerte y poniéndose a la altura de los países árabes y despreciando a quien ha querido influir para que desistan de matar a pobres negros, por que siempre que le toca el turno a alguien, en el noventa y nueve por ciento de las ocasiones, al que fríen, es un negro, o un hispano, que al parecer, son más baratos de freír, que chinos, japoneses o por que no viennamitas. Pepaherrero. Pacem in terram

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