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martes, 23 de julio de 2013

LA HISTORIA DE NUESTRO AMOR

Cada día lo esperaba a la puerta de mi casa, cada día él pasaba a la misma hora, los latidos de mí corazón, subían de ritmo, sentía que la sangre corría más deprisa por mis venas, luego, cuando ya él había pasado, yo soñaba, soñaba despierta y mis ensueños, me llevaban hasta parajes tan sublimes, que no creo que existan en el mundo de los simples mortales. Después, cuando iba despertando de ese mundo onírico y volvía a la realidad cotidiana, parecía que algo dentro de mí, había cogido fuerzas para poder mover el mundo yo sola, el recuerdo de aquel ser, me hacía sentir fuerte y segura, como nunca lo había estado. Tal vez alguien pueda pensar en un amor adolescente, tal vez alguien pueda pensar en un amor platónico, pero aquel amor, era superior a todo lo que el cuerpo humano pueda sentir, lo que me invadía era algo sublime y creo que si intentara estudiarlo, no me sería posible llegar a desgranar, lo que me hacía sentir. El tiempo pasaba deprisa, mi corazón al sentir aquella sensación, quería expresar lo que mi entendimiento es incapaz de manifestar, luego me fui acostumbrando y cuando pasaba, mi mirada seguía detrás de él, no podía parar de mirarlo, fui haciéndome mayor y mis formas empezaron a cambiar, pero mis ojos no se apartaban de aquel cuerpo querido, si el día hubiera tenido más horas, más horas lo habría mirado, más horas mi corazón hubiera estado con él. Luego, no sé lo que pasó, pero aquel día no lo vi pasar, mi cuerpo sintió sensaciones nunca sentidas, se me fueron las fuerzas, y no era capaz de levantar la cabeza, la vida es muy triste, pensaba, si él no viene ¿qué será de mí?, pero al día siguiente, tampoco apareció, las nubes cubrían el cielo y yo sola y desesperada, lo buscaba con la mirada, sentía que mis fuerzas me abandonaban, no podía mantenerme erguida…tal vez si él volviera…lo llamaba, lo llamaba con todas mis fuerzas, pero él parecía ignorarme, no es posible, que no escuchara los lamentos de mi corazón. Tal vez él no se había dado cuenta de cómo lo amaba, tal vez él quería a otra, yo lloraba con angustia su abandono. Al tercer día sin poderlo ver, mi silueta fue cambiando, antes gallarda y altiva, ahora triste y encorvada, las penas no perdonan, las fuerzas me iban abandonando, que le podía haber pasado a él…Dios mío, protégelo, no importa lo que a mí me ocurra, pero a él protégelo…y mientras rezaba esta oración y pensaba en su amado, no se dio cuenta, que la maquina pasaba y con su cuchilla segaba su vida y la de todas aquellas plantas de girasoles. Todas vivían enamoradas, todas las mañanas lo veían pasar a la misma hora y todas lo seguían con su mirada, hasta que el crepúsculo, lo hacía desaparecer hasta la mañana siguiente…pepaherrero LA FLOR DEL GIRASOL Y EL SOL

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