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viernes, 8 de noviembre de 2013

DON HILARIÓN, SOLTERÓN DE VOCACIÓN

Don Hilarión nació hijo de un Registrador de la propiedad, que a su vez, fue hijo de un registrador de la propiedad, que a su vez…la historia se pierde in illo tempore, la fortuna de esta familia, dicen que era incalculable. Pero El padre de Don Hilarión, no tuvo muy buena fama en Alicante y a pesar de ser de muy buena familia, él prefería moverse por otras esferas. Cuando Don Hilarión vino al mundo, sus padres vivían en aquel palacete del centro de Alicante, la fiesta fue muy celebrada y aunque al niño no le faltó nunca de nada, sus padres a los pocos días de nacer, lo encomendaron a Puri, Puri había llegado desde lo más profundo de la sierra alicantina, sus padres la enviaron a servir en aquella casa, para quitarse una boca de encima y a la vez, pensando que allí lograría hacerse un buen porvenir. Al llegar a este valle de lágrimas, Don Hilarión, de lo primero que tiene recuerdo, es de aquel pecho en el que cuando estaban a solas, podía succionar, más en su memoria no queda ningún recuerdo del sabor del alimento que con tanto afán trataba de succionar. Y es que a la niña Puri, la primera vez que lloró Don Hilarión estando a solas con ella, hizo lo mismo que hacía Doña Teresa (la madre de Don Hilarión). El tiempo fue transcurriendo, los maestros que fueron hasta el palacete, con la idea de enseñar las letras y la aritmética al niño, tuvieron que desistir de su trabajo, si querían conseguir la mínima atención del niño, tenía que ser, mientras estaba en brazos de su niñera Puri. El tiempo iba transcurriendo, el niño ya corría por el jardín del palacete y Puri, no lo dejaba ni a sol ni a sombra, al principio, la encargada de bañar al niño, era Doña Teresa, pero entre sus amistades y el tiempo que dedicaba a sus obras de caridad, al poco tiempo, le dio el trabajo a la sufrida Puri la cual acogió la tarea con el mismo cariño que hacía todo lo referente a ¡su! Niño. Don Hilarión no sintió mucho el tener que cambiar de domicilio, del palacete del centro, sus padres decidieron que era mejor irse a vivir al Plá y encontraron un coqueto chalecito, que si bien era la mitad que el palacete, también era verdad que para los tres de la familia y para Puri, era más que suficiente. Al poco tiempo, la pareja de la Guardia Civil, vinieron al chalecito al caer la noche y casi a escondidas, se llevaron a Don Mariano (padre de Don Hilarión). La madre del niño, dijo que su esposo había salido a ver unas fincas que desde hacía muchos años tenían abandonadas en Venezuela y que tardaría en volver. Quien no tardó mucho tiempo en irse, fue Doña Teresa, ella dijo que iba a encontrarse con su marido, pero la verdad del cuento, hay señor del gran tormento…el secretario de Doña Tere, se despidió, no dijo ni donde iba ni cuando vendría… Puri seguía en sus funciones de niñera y aunque el niño ya tenía edad de hacer el servicio militar, aún era bañado por su fiel niñera, quien además de dejarlo cómo los chorros del oro, también y cómo la cosa más natural del mundo, se ocupaba de que su niño no tuviera necesidades sexuales, la vida era una completa felicidad para Don Hilarión. Cuando el banco les ordenó dejar el chalecito, no se revelaron, pusieron lo poco que les quedaba en una caja de cartón y se fueron a vivir al arrabal, Calle de la Felicidad ciento treinta y cuatro. Los amigos que antes visitaban a menudo a Don Hilarión, ahora ponían la excusa de que el tranvía no llegaba hasta tan lejos y la calle estaba sin asfaltar y así…pues…claro. Puri se fue quedando cada día más flaca, ya no sabía de donde sacar comida para su niño…más flaca sí, pero su vientre iba tomando una forma cada vez más redondeado y más grueso. Aquel día salió a buscar comida para su niño y no se dio cuenta de que al tranvía ya le habían cambiado los cables y mientras ella fue a cruzar por medio del charco, se puso en marcha el tranvía…pobre Puri. Don Hilarión, fue encontrado en su cama, había perdido más del cincuenta por ciento de su peso normal, se quedó en la cama esperando a su niñera, lo sorprendió la crisis y ya no se pudo levantar…pepaherrero

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