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martes, 25 de marzo de 2014

CAMPANITAS QUE VAIS REPICANDO

Murió solo, su familia lo acompañaba, pero él murió solo, él no quiso invitar a nadie a su entierro, pero al ser de familia educada, la familia no se pudo negar. En el reino de Nolt, las campanas no dejaban de doblar, las viejas del lugar fueron llegando hasta donde estaba la capilla ardiente, lloraban en honor del fallecido y él desde su ataúd, estaba feliz, las lágrimas de aquellas mujeres refrescaban el ambiente y él pensaba que su vida, había valido la pena. El sonido triste de aquellas campanas, fue advirtiendo a las gentes que Don Gandolfo Juarez había muerto. El pueblo quiso rendirle su merecido homenaje y él desde su tumba estaba feliz...bueno, estuvo feliz, hasta que reconoció a José Manía el Graznar...¿qué haría aquel individuo en su entierro.? ¿quién lo habría invitado?...¿si he perdido la memoria, cómo me acuerdo de él? Luego la cosa fue empeorando, detrás del no deseado personaje, fueron llegando todos aquellos que un día lo abandonaron y se olvidaron de él...empezó a preocuparse. Él sólo buscaba la paz eterna. Pero...¿cómo voy a conseguir la paz eterna, si me llevo el recuerdo de todos estos individuos, pervirtiendo la inocente despedida del pueblo llano, que era con lo que yo contaba? el espacio en la caja mortuoria, cada momento le parecía más pequeño, empezó a dolerle el cuerpo. Hubiese querido pedir a su querida familia que se lo llevasen de allí. Pero contra su voluntad lo que hacían era llegar más y más indeseables a ocupar los primeros puestos y él olía sus desagradables olores, escuchaba sus falsas voces hablando por boca de ganso y diciendo las mentiras que no sentían. Don Gandolfo Juarez, se revolvía en su ataúd pero al perecer, nadie lo advertía. él tenía ganas de abandonar aquel lugar de viejos y desagradables recuerdos. ¿por qué me han traído aquí,? ¿yo que mal les he hecho? cuando vi que no me querían, hice mutis por el foro y me marché en silencio...a nadie le reproché su abandono. Ni siquiera a aquel que me llamaba su amigo y fue el primero que me traicionó. Nadie entendió que yo lo único que pretendía era conseguir un mundo mejor. Pero a ellos sólo les interesaba el dinero...qué pena y que vergüenza, no falta ninguno de ellos...tal vez luego en mi tierra natal, pueda pasar sin verlos ni escuchar sus falsos quejidos, ni sus falsas lágrimas... Luego, cuando ya parecía que iba a descansar a solas con su familia y su pueblo, el ruido de motores de aquellos helicópteros, atronaron el espacio, todos aquellos a los que había olvidado hace tan sólo unos momentos, se abrieron de nuevo en su cerrada memoria, no faltó ninguno, Don Gandolfo Juarez, se revolvió en su tumba y a solas en su oscuridad rezaba para seguir con la memoria perdida, rezaba para poder quedar a solas con su amada esposa. Mientras tanto, las campanas, seguían repicando.pepaherrero

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