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lunes, 12 de septiembre de 2011

CUANDO LAS BARBAS DE TU VECINO VEAS AFEITAR...

Pobres...Pobres Griegos que no pueden salir del profundo hoyo que la vida los ha metido, ¿la vida? ¿o quizás los politicos?...!Yo que se! Los pobres van de mal en peor, les dicen que más recortes, que más impuestos, que más sufrimiento. Pero ¿quien es el culpable de todos sus pesares? ¿ha sido castigado ya? ¿o nadie es responsable de que un país se hunda en el proceloso hoyo de la miseria? Los alemanes creen que no tienen solución y que tendrán que salir del Euro por la puerta falsa. ¿Falsa? más falsos que Judas son ellos y siguen jugando al mismo juego y nadie tiene poder para apartarlos de la vida dulce que la vida les da.

Es muy posible, que esto les pase a los griegos, pero cuando las barbas de tu vecino veas afeitar...La prima de riesgo, ya la tenemos por las nubes (estarán buscando lluvias para este otoño.) La bolsa, se desploma como hace diez años, se desplomaron aquellas torres en los EEUU que hay quien dice...Bueno, que digan lo que quieran, tenemos un amigo calvo, que dice !!mira como me luce el pelo!! !!pues peor me va a lucir!! mientras tanto, la Esperanza Aguirre, el Rubalcaba, Rajoy y compañía, no se enteran de nada y siguen a la greña, para ver quien puede dejar mejor arreglado el país.

No tengo ganas de pintar y eso es grave para mi marido, si por él fuera, yo estaría pintando veinticuatro horas al día (es un sol) si me fallara mi primer fan, ¿para que seguir pintando? no eso no pasará, el siempre me estará animando y cuando las fuerzas me fallen, con su fuerza y con su amor, guiará mi mano para que núnca tiemble (gracias amor) y no crean que por que un día u otro, se me caiga la moral, voy a tirar la toalla, tengo más moral que el alcoyano. Y si tenemos que salir de Europa, nos iremos con el Mohamed a fabricar catifas, o a plantar datiles y cuando tengamos un buen palmeral, que no vengan a arreglarnos, esos que sólo saben arreglarse ellos. Por lo demás, TODO VA BIEN.
pepa herrero

POR FIN LLEGÓ LA COSECHA...

Llegó la cosecha hermano...Y fieles a una antigua tradición nuestra, hicimos el paseo de todos los años. Mucho en memoria de mi cuñado Antonio y otro mucho por qué así nos lo pide el cuerpo. Por la mañana temprano, nos levantamos con la ilusión de pasar el buen día que todos los años, nos hace pasar la vendimia en la zona del Pinoso-Cañada del Trigo. El primer trabajo que hicimos, fue dirigirnos a la churrería de nuestro amigo Juanjo y después de tomarnos nuestro descafeinado con leche y unos buenos churros, ya teníamos a punto los motores para el inicio de tan grata excursión.

Aunque esperábamos ver gente en las carreteras, la tranquilidad fue el común denominador de la jornada y como no teníamos prisa, el camino se nos hizo corto y alegre, mientras mi marido conducía, yo iba rememorando viejas historias de toda una vida juntos. Recordé con cariño, el año que junto a mis cuñados Antonio y Loly, hicimos por primera vez el recorrido. Fue un día en que viniendo de Benidorm en sábado por la noche, después de cerrar la tienda, fuimos a casa de mis cuñados, donde cenamos y jugamos unas partidas de "julepe." Como el tiempo era bueno, dijimos de salir a dar una vuelta por la mañana y así lo hicimos y después de los churros, la carretera se nos abrió camino y pasando por Aspe, La Romana y La Algueña, un pequeño puerto a la salida de un caserío llamado "El Rodriguillo" nos condujo camino de Murcia y a unos kilómetros, un desvío a la derecha, se empeñó en llevarnos a la "Cañada del Trigo" primer pueblo de la provincia de Murcia. Pero la ruta no la hicimos sólo con el coche, al bajar el pequeño puerto, un perfume especial, entre dulce y un poco agrio, llegó a inundar nuestras pituitarias sin que nadie tuviera dudas, de que era el perfume de los Dioses, pero !no! no era perfume de ningún Dios, como no fuera que "Vaco" hubiera madrugado ese día, guiándonos a nosotros hasta su morada. La cosa tenía una más fácil explicación, varias cuadrillas de hombres y de mujeres, tenían una fiesta muy especial, estaban disfrutando de la cosecha de la uva dulce y madura de esa hermosa tierra, a la que desde entonces, siempre hemos querido volver a honrar por su dulce y especial olor a néctar de los Dioses y por la memoria de mi cuñado Q.E.P.D.
pepa herrero

sábado, 10 de septiembre de 2011

HOY NO HAY HISTORIA...SÓLO DOLOR Y MUERTE

Con cuanta aprensión, hoy me pongo delante del ordenador. Hoy no hay historia...Sólo dolor y muerte, una muerte que nos llegó desde el cielo, ese día no habían Dioses ¿estarían todos de vacaciones?. Cuando los pasajeros vimos que nuestro viaje terminaba, ya sabíamos que al final, no estaba el aeropuerto, nadie nos esperaba, sólo el miedo, la angustia, el no poder decir adiós a nuestras familias, el morir por nada...La muerte...¿La muerte por qué? nos dijeron que por Alá, nos juraron que era por qué Dios lo quería, pero nadie entendió nada. Si es cosa de Dios, dejadnos ver por última vez a nuestros hijos...A nuestras familias, dejadnos vivir nuestra vida. Yo de verdad que os entiendo y que creo en vuestra causa y de corazón os aplaudiré cuando como protesta, hagáis estallar vuestros aviones sin nadie más que vosotros, que queréis que el mundo se entere de lo malvados que somos en occidente.

Tal vez, hasta puede que tengáis razón, los occidentales estamos locos, ayer en un pequeño momento en que puse la televisión, oí decir a alguien, que no fuisteis vosotros, que fueron los americanos con el único propósito, de atacar a Iraq y su petróleo, a Afganistán y sus cuadrillas de bandoleros, oí que habían puesto bombas en aquellos edificios y desde el cielo (a donde ya habíamos llegado) vimos saltar y caer como si fueran hormigas a aquellas personas que unos momentos antes, habían llamado por teléfono a sus hijos, de los que al menos, se pudieron despedir. Pero ¿y los que no pudimos despedirnos de nadie? ¿que fue de nosotros? quien lloró nuestros cuerpos.

Si yo supiera odiar, odiaría a los árabes y a los americanos, odiaría a los que son capaces de pagar una entrada, para ver a ese toro, que en defensa de su vida, ya ha matado a tres personas, pero yo no puedo odiarlos, sólo se rezar una oración por ellos y por sus victimas. Yo les pediría a los japoneses que hicieran sonar una gran campana, con el tronco de aquel árbol que aguantó estoico las bombas atómicas, pero que ya viejo y cansado, no pudo aguantar el pasado tsunami y murió tratando de salvar las vidas de los tres niños que se refugiaron en él. Solo diez campanadas de sonido negro, sólo diez años en los que el mundo ha ido a peor.
pepa herrero