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sábado, 26 de febrero de 2011

MIRANDO HACIA EL "MAIGMÓ"

Ayer, después de venir de arreglar la catifa, a Ximet, se le ocurrió hacerle la prueba de fuego, para ver si la reparación había sido buena y como no quiso niños inexpertos en el vuelo de catifas voladoras, nos pidió a Maricarmen, mi amiga, a Luis Salas el abogado y a Mary-Pili, que le acompañáramos !la excursión, será al "Maigmó"!. Dit y fet.

Como es preceptivo en estas fechas, la semana pasada cuando fuimos a Petrer a ver al sobrino de mi marido, para pedirle que nos pusiera unos carteles con la fecha de inauguración de mi próxima exposición, aprovechamos para pasar por la carnicería de "Isa" y le compramos algunas longanizas típicas de esas tierras y que al parecer, las hay "parecidas" pero iguales no.

Después de hecha esta compra, nos fuimos a Elda y en la panadería del Música, compramos unas toñas de harina de patata, que están para chuparse los dedos y que mezcladas con las longanizas, dicen los que las han probado, que están deliciosas (hombre, también hay quien no quiere ni probarlas.)

Bueno, lo cierto es, que enfilando la autovía de Alcoy, para no perder de vista el rumbo, llegamos hasta "El mirador de Alicante" con la suerte, de que ni hacía frio, ni habían nubes, que nos impidieran contemplar el paisaje. Visitamos "La Font Trovada" donde pudimos junto con las toñas y las longanizas, probar el agua que del manantial nace. Mejor que el champan, dijeron todos.

A petición de mi marido, que de joven fue del Centro Excursionista Eldense, llegamos hasta la cima del monte y visitamos "el mojón geodésico catastral, donde en los concursos de cumbres, se ponían los buzones, para las puntuaciones de dichos concursos.

Que tarde más deliciosa, que bien se portó la catifa. Y por si faltaba algo, Don Luis, nos invitó a cenar en el mesón "Maigmó" y todos estuvimos de acuerdo, en comernos unas deliciosas "Pepitas" de ternera (que son lo mismo que los "Pepitos" pero sobre una gran cortada de pan casero.)

Ya apagándose las luces, de una tarde de nuestro primaveral Febrero, a Ximet, le entró sueño, por lo que mi marido, se tuvo que hacer cargo de la conducción de la catifa y aunque era la primera vez que lo hacía, llegamos a casa sin ninguna novedad. Al dejar a Ximet en su cama, una dulce sonrisa, iluminaba su rostro. Era el mensaje que nos dejaba y en el que se podía leer OS QUIERO A TODOS. GRACIAS. Gracias a ti Ximet.
pepa herrero

viernes, 25 de febrero de 2011

LA FIESTA DE LA CATIFA

Hoy, se ha celebrado "La fiesta de la catifa" y quiero contaros, como se ha desenvuelto la cosa. Después del gran susto que nos llevamos cruzando "El Mongó" la catifa necesitó una reparación y puesta a punto, para lo cual, no tuvimos más remedio, que tirar la catifa a lo alto del coche de mi marido y juntos con Ximet, acudir al taller de arreglo de catifas, sita en Petrer a la sombra del monte del cid, o sea, en casa de Celeste. Celeste, para la ocasión, ya tenía convocada a toda la familia, a su prima Sara y a su prima Julia, a los padres de las dos y a todos los de la familia.

Sara, es la última que llegó a la familia, aunque antes que ella, llegaron Paris y
un precioso conejo muy bonito, pero que no me acuerdo ni de su nombre, ni de la raza que es, de Paris, si que me acuerdo, que es una perrita chihuahua blanca como un pequeño copo de nieve y gran amiga tanto de Sara como de Julia a quien llama "prima" así que si tengo que volver a nombrar, a nuestro amigo el conejo lo llamare "sombra." la madre de Sara, es Sandra y el padre es Noé.

Julia, es hija de Natalia y de "Presbi." Como siempre, la que se lleva la paliza del trabajo de la casa, es Úrsula, la madre de Celeste y aunque todos tratamos de ayudarle, a veces la mejor ayuda, es dejarla hacer las cosas

El arreglo de la catifa, aunque en principio, parecía fácil, a la hora de la verdad, trajo más complicaciones de las esperadas, hubo de hacerse de nuevo todo el entramado, ya que la urdimbre, había quedado casi inservible, pero después de varias llamadas a Mohammed, que fue quien le vendió la catifa a la madre de Ximet, quien no cogía el teléfono ya que se encontraba apagado o fuera de cobertura, según nos dijo luego el bueno de Mohammed, es que estaba en el hospital, donde habían operado a su hijo de las piernas y ahora, después de nueve años y gracias a los Doctores y a Alá, su hijo podía andar por primera vez.

Escuchando hablar a Mohammed, todos lloramos de alegría y celebramos la noticia, como si hubiera sido un miembro de nuestra familia, también este buen hombre, limpiándose las lagrimas que no le dejaban hablar por la emoción, nos ayudó, dando a Ximet, las instrucciones para terminar de arreglar la catifa.

La prueba, tuvo lugar por todo lo alto (ya que se hizo por encima del cid y de los chaparrales) y llevando encima, a todos los que participamos en el arreglo, incluidas Sara, Julia y otras dos niñas más que durante toda la mañana nos acompañaron y luego ayudaron a poner la mesa a Úrsula. Ximet, vuelve a estar contento, y de nuevo hace planes para nuevas excursiones. Mi marido, se ha vuelto sólo a casa, para no dejar sólo a Ximet, yo lo he acompañado en el viaje de vuelta, que gracias a Dios, hemos hecho sin ningún problema, pero voy a estar tres días sin abrir los ojos para relajarme y que se me quite el susto que tengo.
pepa herrero

miércoles, 23 de febrero de 2011

EXCURSIÓN A DÉNIA

Esto no me gusta un pelo. La excursión, parece ser buena, pero algo, no huele bien. ! Me explico! Ximet, nos ha invitado a pasar la mañana, visitando los alrededores, con todos sus nuevos amigos. En la catifa vamos, mi marido (que hace de copiloto) (aunque no tiene carnet de catifa,) yo, Celeste, Julia, Roco, Mary Pili, Alf (nuevo en esta plaza) y como artista invitada, Juanita... que es la gatita mimada, mascota de Juana, que trabaja en el the place y que en su actuación como Ximet Presley conoció no hace mucho tiempo.

La excursión se deslizaba, de lo más normal que puedas imaginarte. Superamos el Mongó y dejándonos caer por toda la zona de playas, hicimos un recorrido perfecto, hasta llegar al centro de Denia y su calle Marqués de Campo, donde a la sombra de sus frondosos árboles, nos tomamos un buen refresco, el tiempo, era de lo más propicio para disfrutarlo, de allí, nos fuimos a comer a la venta de posa y regresando de nuevo, por las playas de les Rotes, volvimos a encarar el Mongó y aunque se habían metido unas nubes bastante negras, Ximet, nos animó y nos dijo que no pasaba nada ! la catifa está preparada para poder pasar por nubes mucho más peligrosas.

Fuimos subiendo las escarpadas paredes de la montaña, pero de momento un fuerte vaivén, hizo que todos nos tambaleásemos en nuestros asientos, la cosa, no habría tenido mayor importancia si de momento, Ximet, no hubiera perdido el rumbo a los mandos del artefacto volador. ! Balfrido! le dijo a mi marido !llama enseguida a Mohammed y que te diga que se hace en estos casos! Después de varias llamadas, sin que Mohammed contestara al teléfono móvil, la cosa se puso peor, la catifa, empezó a perder altura y entrando en la zona de nubes, donde nada se veía, nos pareció que lo más prudente, era empezar a rezar ya que la cosa no estaba nada clara.

Lo peor fue al descubrir, que Juanita, había desaparecido, sin saber por qué y mirando, que podía haber pasado, vimos que un hilo de la catifa, se había soltado y cada vez más deprisa, el entramado de la catifa, se deshacía, convirtiéndose en un solo hilo, que se perdía en la distancia. Entre todos, nos pusimos a recoger el hilo y a hacer con él un ovillo y cuál fue nuestra sorpresa, al ver que al final del hilo, estaba la pobre Juanita, con los pelos erizados y con más miedo, que si se la hubieran querido comer. ¿Comer? Alf...no. Si, si era el amigo Alf, que no habiendo tenido bastante comida, con la que se comió en la venta de posa, para llenar sus ocho estómagos y viendo tan delicada y apetitosa a la linda Juanita, después de dedicarle varios y dulces piropos, quiso utilizarla como postre de tan buena comida y cuando la gatita vio los cuatro dientes de Alf, sin pensarlo, saltó de la catifa enganchando en sus uñas el hilo que estuvo a punto de hacer que la catifa se quedara sólo en hilo y nosotros estrellados en lo alto del monte. Todos a una, nos pusimos a tejer de nuevo la catifa y aunque no nos quedó perfecta, pudimos llegar hasta casa y respirar de nuevo. Y pensar, que nunca, nunca más volvería a subir el malvado Alf, que lo aguanten en América.
pepa herrero

martes, 22 de febrero de 2011

AÑO 1.986

Ayer, Ximet me preguntaba por "historias de mi tiempo." La verdad es que cuando yo era joven, la historia, la hacía yo. Mi marido, por su trabajo, viajaba constantemente y muchas veces, yo le hacía compañía en sus viajes, sobre todo por la provincia. Creo que no quedaba carretera, urbanización, pueblo o aldea de esta provincia que no visitásemos.

A Ximet, eso no le interesa, a él, le interesan las historias del gorrión, de Roco, de cualquier personaje fuera de lo normal, con quien él se pueda identificar y añadir a su lista de amigos y a quien poder lucir, en sus viajes con la catifa.

Bien Ximet, hoy, te voy a contar, la historia de un personaje, al que en un momento dado, le llegó la fama de la mano de la Televisión y a quien todos los días, esperábamos como agua de Mayo para disfrutar de sus andanzas, viendo las barbaridades que le hacía a la familia americana que con cariño le acogió.

El personaje en cuestión, era un extraterrestre, procedente de un planeta, en que el mejor manjar, era el gato común. Ximet, con impaciencia, me pregunta ¿pepa, me quieres decir de una vez? ¿Quién es ese personaje?

Alf, era la socarronería hecha alienígena. Su perfil, era el de un suculento croasant peludo y creo que lo desterraron del planeta Melmac por pesado, aunque la historia, cuenta que su planeta, estaba a punto de desaparecer, porque todos ponían a la vez la secadora de pelo. !Ximet,! ! Ximet.! Creo que no le ha gustado la historia. Ximet, se ha dormido.
pepa herrero