Aunque la catifa aguanta todo lo que le echen (de carga) y nuestro “Ximet” es ya un avezado piloto, yo creo que llevábamos carga de más, subiendo por el Portichol hizo alguna que otra falsa explosión, pero el piloto nos dijo que no nos preocupáramos que eso era por el tiempo que hacía que no se ponía en marcha, sin más contratiempo llegamos a la bassa del Moro y allí estaba nuestra amiga que por cierto y sin ánimo de ofender “Ximet” se dio cuenta que desde que no va al gimnasio, a “la Mary” menudo culo se le ha hecho…Pero bueno niño…¿Tú de qué vas? Más respeto con las personas mayores o te lavaremos la boquita con jabón del lagarto.
Con la sobrecarga a cuestas, nuestra catifa voladora no pierde su gracia, nuestros uniformes de combate con sus cintas al viento hacen que la tarde reluzca, con todas las luces que sólo un mes de Octubre es capaz de pintar y nuestros amigos mientras, vuelan y cantan esperando entrar en combate con los enemigos de nuestros amigos, retumba el himno en el aire…GLORIA IN EXCELSIS DEO…Y al pensar en librar de los opresores a nuestros amigos, el nuevo pueblo de los “Ejemmiban” o sea el pueblo feliz que salió de resultas de la unión de los ”Minsets” y de los “Lamamis” todos cantamos satisfechos, aunque los que mejor entonan, son los de la escuadrilla de “gorriones asesinos.”
Nuestra llegada al campamento, pareció que había resuelto todos los problemas de nuestros amigos, pero NO, no se puede poner a los bueyes antes que al carro y una vez escuchado el problema que tenían planteado no era pequeño (para mí, era más bien asqueroso.)
Cuando “Peluda” y “Malyó” se vieron rodeados de toda su prole, al momento, se dieron cuenta de las malas intenciones que estos niños traían hacia sus papás, las ciento veintisiete criaturas que mamá “Peluda” trajo al mundo y debido a la “gran crisis,” habían decidido comerse a sus papás para colaborar en el ahorro del gobierno de turno y no tener que pasar por la vergüenza de no poder pagar la cesta de la compra. “Malyó” utilizó la técnica de, si no puedes vencer al enemigo, únete a él. Y el muy taimado les habló de cosas bonitas, les hablo de unos personajes que vivian muy cerca de donde ellos habían comprado la primera tela de araña donde tan felices habían sido, hasta que aquel maldito banco hizo ejecutar la hipoteca con el resultado de tener que abandonar su idílica morada y viéndose avocados a vivir aquella miserable vida que ellos conocían pero que muy pronto, volverían a ser los de antes. FIN DE LA 2ª PARTE
Pepa herrero
martes, 4 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
TODOS A SUS PUESTOS...!ES LA GUERRA!
Cuando vi quien se me venía encima, el susto no me dejó respirar, eran “Nora” llevando en sus lomos a “Ejem” y al pensar en estos personajes, sin dudarlo, se me echaron a temblar hasta las uñas de los píes, antes de que me dijeran nada, ya sabía yo que el problema que venían a plantearme, iba a ser de difícil solución, pero cuando me pusieron al corriente, no tuve más remedio que llamar a todas mis fuerzas de ataque y gritar con todas mis fuerzas, ¡a mí mis leales! Ha llegado la hora y no va a ser nada lo de Libia, con la que se va a liar aquí.
El gorrión, tardó menos de lo que yo tardo en escribirlo, ya tiene formada su escuadrilla de asesinos voladores, dispuestos a entrar en combate y con todas sus armas en perfecto estado de revista.
A “Roco” me costó algo más el poderlo localizar y cuando tenga tiempo, os contaré el porqué y cuando lo encontré, estaba el pobre más bien un poco desnutrido. Mi intención, fue no llevarlo a la batalla y si hubiéramos tenido un buen fisioterapeuta, seguro que le hubiera firmado la baja lo menos por dos meses, pero en cuando le dijimos cual era el problema, no lo pensó y nos dijo;-dentro de cinco minutos, estaré en perfecto estado de revista y a la orden, en la catifa de “Ximet.”
Las lágrimas estuvieron a punto de saltarme, cuando “Roco” me nombró a “Ximet,” las noticias que tenía de nuestro pequeño vecino, no eran muy buenas últimamente y las pruebas a las que se tenía que someter, eran tan duras, que hacía falta ser muy niño, para poder superarlas.
Mary-Pili, ya no la tengo de vecina, pero al llamarla por teléfono y decirle de que se trataba, nos dijo que estaría esperándonos en Petrer en la bassa del Moro y cuando llegase la catifa, ya tendría ella preparada la munición que haría falta para organizar el ataque, valiéndonos de la sorpresa…Sorpresa la mía, cuando nada más terminar de hablar con Mary-Pili, es mi teléfono el que suena de forma desaforada, como diciendo, ojo que yo también soy de esta guerra, nada más llevarme el aparato a la oreja, el himno de nuestra escuadrilla, aquel que siempre que hemos ido de excursión, hemos cantado con todas nuestras fuerzas, me llegó en un silbido que si bien me dejó sorda en un principio, nada más oírlo su música celestial me llegó al alma y por el mismo aparato telefónico le llego mi abrazo a “Ximet” con tanta fuerza, que casi, casi, tenemos allí nuestra primera baja. ¿Pero niño, tú no estás tan mal? Calla pepa que yo lo que tengo es cuento…Y unas ganas locas de entrar en acción. FIN DE LA 1ª PARTE
El gorrión, tardó menos de lo que yo tardo en escribirlo, ya tiene formada su escuadrilla de asesinos voladores, dispuestos a entrar en combate y con todas sus armas en perfecto estado de revista.
A “Roco” me costó algo más el poderlo localizar y cuando tenga tiempo, os contaré el porqué y cuando lo encontré, estaba el pobre más bien un poco desnutrido. Mi intención, fue no llevarlo a la batalla y si hubiéramos tenido un buen fisioterapeuta, seguro que le hubiera firmado la baja lo menos por dos meses, pero en cuando le dijimos cual era el problema, no lo pensó y nos dijo;-dentro de cinco minutos, estaré en perfecto estado de revista y a la orden, en la catifa de “Ximet.”
Las lágrimas estuvieron a punto de saltarme, cuando “Roco” me nombró a “Ximet,” las noticias que tenía de nuestro pequeño vecino, no eran muy buenas últimamente y las pruebas a las que se tenía que someter, eran tan duras, que hacía falta ser muy niño, para poder superarlas.
Mary-Pili, ya no la tengo de vecina, pero al llamarla por teléfono y decirle de que se trataba, nos dijo que estaría esperándonos en Petrer en la bassa del Moro y cuando llegase la catifa, ya tendría ella preparada la munición que haría falta para organizar el ataque, valiéndonos de la sorpresa…Sorpresa la mía, cuando nada más terminar de hablar con Mary-Pili, es mi teléfono el que suena de forma desaforada, como diciendo, ojo que yo también soy de esta guerra, nada más llevarme el aparato a la oreja, el himno de nuestra escuadrilla, aquel que siempre que hemos ido de excursión, hemos cantado con todas nuestras fuerzas, me llegó en un silbido que si bien me dejó sorda en un principio, nada más oírlo su música celestial me llegó al alma y por el mismo aparato telefónico le llego mi abrazo a “Ximet” con tanta fuerza, que casi, casi, tenemos allí nuestra primera baja. ¿Pero niño, tú no estás tan mal? Calla pepa que yo lo que tengo es cuento…Y unas ganas locas de entrar en acción. FIN DE LA 1ª PARTE
domingo, 2 de octubre de 2011
DE VIAJE POR LA ALBUFERA
Ni que decir tiene, que hoy la Albufera de Valencia, no es lo que era. ¿Qué era? Y ¿Qué es? Hasta hace pocos años, la Albufera, se preservaba a sí misma, ella, sus moradores, sus ecosistemas y su idiosincrasia, tenían un status especial, que la preservaban del mundo foráneo y no dio nunca que hablar, hasta que aquel hombre que un día visitó acompañado de sus padres aquel coto cerrado y sus ojos fueron capaces de asimilar toda la belleza que el paraje encerraba y sin contar con nadie, quiso escribir sobre lo que pocas gentes conocían y su pluma se hizo voz y Tonet y Neleta, hicieron llorar a aquellas mujeres, que aún admitiendo que Tonet era un vago digno de su amigo Sangonereta. Neleta, tampoco era como para seguir su ejemplo. Y lloraron con el tío Cañamel, tan bueno y tan corn…Bueno, al menos él no lo sabía. Pero lo que es el abuelo del Tonet, sí que podía haber sacado un poco de punta al nieto, que lo único que consiguió darle, fueron disgustos y más disgustos. Si la “Borda” no hubiera ayudado al abuelo a anegar la Albufera para plantar arroz, otro gallo nos cantaría, pero Don Vicente, Blasco Ibáñez, sin afán por destruirlo todo, es que no dejó píe con bola. Y a otra cosa mariposa…
Aquella, es una historia del año mil novecientos…Y pocos, muy pocos. Hoy y ya cien años después, la Albufera, es una tienda abierta al público, pasando por la carretera del Perelló, los barqueros que antaño perchaban orgullosos por aquellos canales que para poder recorrer, era condición “sine qua non” ser miembro de la comunidad, y estar autorizado por el tribunal de las aguas, hoy venden sus “viajes” para turistas y las velas latinas y las perchas, se han perdido en el tiempo, pero las historias de Don Vicente Blasco, tenían que llegar, para después de la reconversión, poder esos restaurantes del Palmar ofrecer sus platos típicos de la Albufera y contarnos el cómo vivieron sus abuelos, las aventuras y desventuras de aquellos personajes y si pides buena comida, te dirán, donde enterró el malvado de Tonet al hijo de Neleta. Pero no, la Albufera es otra cosa y algún día alguien saldrá de algún sitio y pedirá que vuelvan los tiempos en que Tonet y Sangonereta, puedan salir de nuevo a pescar en aquellas acequias, que la suerte una vez al año y por sorteo, entregaba a los habitantes de la Albufera, que con su trabajo y con su amor (amor de pescadores) para que con su suerte, pudieran vivir y disfrutar del Edén que la vida había puesto a su servicio.
Pepa herrero
Aquella, es una historia del año mil novecientos…Y pocos, muy pocos. Hoy y ya cien años después, la Albufera, es una tienda abierta al público, pasando por la carretera del Perelló, los barqueros que antaño perchaban orgullosos por aquellos canales que para poder recorrer, era condición “sine qua non” ser miembro de la comunidad, y estar autorizado por el tribunal de las aguas, hoy venden sus “viajes” para turistas y las velas latinas y las perchas, se han perdido en el tiempo, pero las historias de Don Vicente Blasco, tenían que llegar, para después de la reconversión, poder esos restaurantes del Palmar ofrecer sus platos típicos de la Albufera y contarnos el cómo vivieron sus abuelos, las aventuras y desventuras de aquellos personajes y si pides buena comida, te dirán, donde enterró el malvado de Tonet al hijo de Neleta. Pero no, la Albufera es otra cosa y algún día alguien saldrá de algún sitio y pedirá que vuelvan los tiempos en que Tonet y Sangonereta, puedan salir de nuevo a pescar en aquellas acequias, que la suerte una vez al año y por sorteo, entregaba a los habitantes de la Albufera, que con su trabajo y con su amor (amor de pescadores) para que con su suerte, pudieran vivir y disfrutar del Edén que la vida había puesto a su servicio.
Pepa herrero
EL ACIDO DESOXIRRIBUNOCLEICO, MI GORRIÓN Y YO
Cuando sentada junto a la mesa del comedor, tratando de escribir “algo” y con un racimo de uva de Rossety, me sorprendió ver a un pequeño gorrión que repicando con su pico en el cristal, parecía querer hablarme. Como mis experiencias con “mi gorrión” vienen de largo y el tiempo, no pasa en balde, considero imposible que a estas alturas, de nuevo venga a llamar a mi puerta (perdón mi ventana) y como hoy está tan de moda que a la gente mayor, nos timen de cualquiera de las maneras, pensé en llamar a la policía por si acaso. La segunda vez que oí sus tristes trinos, no pude resistirme y la pesada ventana, se abrió para que aquel pequeño intruso, pudiera tener acceso franco hasta mi mesa. No creáis que me sorprendió que sin más, se dirigiera a mí, como si hiciera sólo unos momentos que hubiéramos hablado por última vez y me dijo: pepa, tú te acuerdas de cuando eras sólo un poco más grande que yo y en los brazos de tu padre, escuchabas hablar a tu hermana Libertad, que además de ser una belleza como mujer, era una mente abierta y mucho más considerando la época de la que hablamos.¿ Te acuerdas de aquellos pequeños libritos que continuamente llegaban a tu casa con destino a tu hermana? Si, si, a esos me refiero al Selecciones del Read Digest…de allí salió la conversación, en la que tu hermana, hacía saber a tu padre, los experimentos que sobre el “ADN” acido dioxirribunocleico se estaban realizando. Le contaba tu hermana a tu padre con admiración, como se habían hecho estudios sobre ratas, a las que por trasplantes, se les había insertado la memoria de otras, que sin haber tenido las vivencias de las primeras, eran capaces de saber, lo que las otras habían aprendido. La verdad es que no fueron ratas, con las que se hicieron las pruebas del “ADN” la verdad verdadera, es que fuimos nosotros humildes gorriones del campo a quien se trasplantó aquella memoria de nuestros antepasados y no te debe de extrañar, que hoy y siempre, cuando nos necesites o te necesitemos, siempre tendrás un pequeño gorrión a tu lado, pepa esa uva de Rossety, está de muerte, ¿me das un racimo? Yo me quedé con la boca abierta y cuando la boca se me cerró, el gorrión ya volaba con su racimo de uva encaminándose hacia su nido. Al final el timo se realizó y con su cuento, el pequeño gorrión, me dejó sin comer las UVAS DE LA IRA.
Pepa herrero
Pepa herrero
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