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jueves, 5 de diciembre de 2013

TREINTA Y CINCO AÑOS DESPUÉS

Cuando se cumplieron los primeros treinta y cinco años, Alí el Baba, reunió a sus sicarios...desde su tribuna habló y su voz de trueno, retumbó en la oscura cueva...Queridos amigüitos (y amigüitas) henos aquí reunidos en esta santa casa, para sacar cuentas de cómo nos ha ido el negocio en este tiempo pasado y para ver la forma de celebrar con todo boato los próximos treinta y cinco venideros...¡Pero!...pero como bien sabéis, no todo lo hemos hecho bien, entre nosotros habían unos cuantos chapuzas, a los que gracias a nuestros eficientes servicios de policía ya hemos casi localizado y que pienso que en un futuro no muy lejano, recibirán sobre sus cabezas, todo el peso de la Ley (es decir, nuestro). A partir de ahora, el que quiera meter la mano en la caja, tendrá que hacer un curso acelerado, para que nadie lo pueda coger y si es cogido, lo que procederá, será borrar todos los ordenadores tal y cómo hemos enseñado a hacer a nuestros queridos vecinos pesoeros y ugeteros, así todo irá mejor. Después de tener abierta la puerta de nuestra querida cueva, tan sólo se han vendido unas pocas entradas, por lo que no vale la pena ni hacer reparto, así que la pasta, me la quedo yo. Nuestros analistas han llegado a la conclusión, de que a la gente, ya no les interesa visitar ni las cuevas del Drach, así que el próximo año, en vez de jornadas de puertas abiertas, celebraremos las jornadas del botellón en la cava, a ver si alguien pica y nos podemos llevar alguna paguita extra. Y cómo la idea ha sido mía y para que se asegure el éxito, todos los que usáis la cueva durante todo el año, haréis una donación de quince mil "Leuros" por barba y así los demás tomarán ejemplo. Cómo ya dijimos en la última reunión, aquello de lo manda Europa, ha sido todo un éxito, hasta los países de al lado se lo han tragado todo, ahora lo que vamos a procurar es que entre los que se quedaron en la calle, no vayan a estropear la cosa y volvamos a tener que aguantar a todos los de ETA, que ahora están en la calle... Atusose la barba el moro y cómo quien medita, levantó la mano y con sus dedos índice y corazón juntos, haciendo la señal de la cruz, el capitán de los chorisssoss, volvió en silencio la espalda. pepaherrero

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