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miércoles, 23 de febrero de 2011

EXCURSIÓN A DÉNIA

Esto no me gusta un pelo. La excursión, parece ser buena, pero algo, no huele bien. ! Me explico! Ximet, nos ha invitado a pasar la mañana, visitando los alrededores, con todos sus nuevos amigos. En la catifa vamos, mi marido (que hace de copiloto) (aunque no tiene carnet de catifa,) yo, Celeste, Julia, Roco, Mary Pili, Alf (nuevo en esta plaza) y como artista invitada, Juanita... que es la gatita mimada, mascota de Juana, que trabaja en el the place y que en su actuación como Ximet Presley conoció no hace mucho tiempo.

La excursión se deslizaba, de lo más normal que puedas imaginarte. Superamos el Mongó y dejándonos caer por toda la zona de playas, hicimos un recorrido perfecto, hasta llegar al centro de Denia y su calle Marqués de Campo, donde a la sombra de sus frondosos árboles, nos tomamos un buen refresco, el tiempo, era de lo más propicio para disfrutarlo, de allí, nos fuimos a comer a la venta de posa y regresando de nuevo, por las playas de les Rotes, volvimos a encarar el Mongó y aunque se habían metido unas nubes bastante negras, Ximet, nos animó y nos dijo que no pasaba nada ! la catifa está preparada para poder pasar por nubes mucho más peligrosas.

Fuimos subiendo las escarpadas paredes de la montaña, pero de momento un fuerte vaivén, hizo que todos nos tambaleásemos en nuestros asientos, la cosa, no habría tenido mayor importancia si de momento, Ximet, no hubiera perdido el rumbo a los mandos del artefacto volador. ! Balfrido! le dijo a mi marido !llama enseguida a Mohammed y que te diga que se hace en estos casos! Después de varias llamadas, sin que Mohammed contestara al teléfono móvil, la cosa se puso peor, la catifa, empezó a perder altura y entrando en la zona de nubes, donde nada se veía, nos pareció que lo más prudente, era empezar a rezar ya que la cosa no estaba nada clara.

Lo peor fue al descubrir, que Juanita, había desaparecido, sin saber por qué y mirando, que podía haber pasado, vimos que un hilo de la catifa, se había soltado y cada vez más deprisa, el entramado de la catifa, se deshacía, convirtiéndose en un solo hilo, que se perdía en la distancia. Entre todos, nos pusimos a recoger el hilo y a hacer con él un ovillo y cuál fue nuestra sorpresa, al ver que al final del hilo, estaba la pobre Juanita, con los pelos erizados y con más miedo, que si se la hubieran querido comer. ¿Comer? Alf...no. Si, si era el amigo Alf, que no habiendo tenido bastante comida, con la que se comió en la venta de posa, para llenar sus ocho estómagos y viendo tan delicada y apetitosa a la linda Juanita, después de dedicarle varios y dulces piropos, quiso utilizarla como postre de tan buena comida y cuando la gatita vio los cuatro dientes de Alf, sin pensarlo, saltó de la catifa enganchando en sus uñas el hilo que estuvo a punto de hacer que la catifa se quedara sólo en hilo y nosotros estrellados en lo alto del monte. Todos a una, nos pusimos a tejer de nuevo la catifa y aunque no nos quedó perfecta, pudimos llegar hasta casa y respirar de nuevo. Y pensar, que nunca, nunca más volvería a subir el malvado Alf, que lo aguanten en América.
pepa herrero

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