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jueves, 21 de marzo de 2013

EL GRITO DE LOS INOCENTES

No me cabe duda alguna. ¡Los niños eran inocentes! Y aunque su padre estaba en Madrid, les golpearon la puerta hasta que se cansaron, luego gritaron en la calle y muy indignados, se marcharon a sus casas, luego papá Esteban, llamó muy cabreado a la tele para quejarse del mal trago que sus hijos habían pasado, creo que no debiera de haber ocurrido. Pero también comprendo a aquellos bestias que aporrearon aquella puerta y asustaron a los niños, pues aunque bestias, las bestias también son padres y un mal día vieron como las fuerzas del orden arrojaron a sus niños de sus casas hipotecadas, lanzándolos a la fría calle, hoy sin pan y sin techo, estos niños siguen llorando, ¿pero a quien le importa lo que estos niños hagan?, son escoria e hijos de escoria…pero quien así piensa, es porque desde los veintisiete años, está sirviendo a su país, luchando contra las crisis y buscando comida y alternativas para los más necesitados, sin pensar ni un solo día que a finales de mes, nunca le ha faltado su bien ganado sueldo. Luego, Don Esteban González Pons, hace sus reflexiones y dice que desde el día en que entró a formar parte de aquel partido, UCD se dio cuenta, que ninguno de los alcaldables estaba capacitado, para ejercer la carga que se echaban encima, sin dejar hablar siquiera a los mismos componentes del partido, (y hasta se permite dudar, que los de hoy en día, hayan mejorado en lo más mínimo). Me imagino señor González Pons, todo el sufrimiento que usted ha debido de pasar durante todos estos años, no me cabe duda, que a la vista de la ignorancia de sus compañeros, más de una vez, habrá tenido la intención de dejar el cargo y no hacerse cómplice por omisión, de los delitos cometidos por sus compañeros de todos los partidos, más de una vez, lo he visto a través de la televisión cruzar los pasillos del Parlamento y he visto su cara de dolor, viendo las decisiones injustas que allí se tomaban. Y por si falta algo, también he leído lo que usted ha escrito (o le han achacado) sobre su vice-compañera y es que la Dolores, no tiene desperdicio, ni a la entrada, ni a la salida de la Abogacía del Estado, pero las lindezas que usted le dedica a la Cospe, hacen que vea con otros ojos los sufrimientos de sus hijos. El día aciago en que usted pensó dedicarse a la política, debió de pensar usted, (aunque como sus compañeros los alcaldes, no estuviera preparado), que al meter las narices en este panal, las abejas, también podían picar a sus hijos y hasta a su santa esposa. Y tantas veces lo he dicho, que hace pocos días pensé llegado el momento de dejarles en paz a todos ustedes, pero no sólo siguen hostigando al pueblo, sino que además quieren que los hagamos nuestros mártires. Váyanse todos a hacer política a otro sitio y vayan haciendo sitio a personas que antes de querer gobernar, estudien y se preparen para ello. Y para mártir, arriba en la cabecera del escrito tengo yo al mío. pepaherrero

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