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viernes, 17 de mayo de 2013

DOÑA ANGUSTIAS Y LA PRIMAVERA

Esta mañana, al salir de casa, una Doña Angustias diferente a la que conozco desde hace muchos años, me saluda desde el pasillo exterior de la vivienda, cosa que me ha parecido muy raro, porque mi vecina, no suele acercarse hasta la barandilla por precaución, otro síntoma raro, era el verla tarareando por lo bajini aquella copla de Marifé, que decía…yo soy la otra, la otra…espera Pepa, que tengo que hablar contigo…y dejando la escoba (con la que yo, nunca la había visto) bajó corriendo las escaleras…otro síntoma de qué algo muy raro estaba ocurriendo. Más sorprendida todavía me quedé cuando la vi vistiendo sus mejores galas, sólo para estar barriendo la galería. Y ya el colmo de mi extrañeza fue, cuando al llegar a mi altura, me sorprendió con dos sonoros besos…y es qué todos los síntomas eran claros, Doña Angustias parecía enamorada, pero eso a sus años…!déjame que te cuente Pepa! Ayer por la tarde, como no tenía nada que hacer, salí de compras y como siempre que tengo que ir al centro, se me olvidó el bolso en su escondite secreto. Me estuve probando zapatos, vestidos y hasta una pamela que si me tocara un día la bonoloto, no dudaría en comprar…pero con mi pensión y con mi hijo viviendo en casa a cuerpo de rey, ya te puedes imaginar que la cosa no está para muchas pamelas. Bueno, lo cierto es que recorriendo todas las tiendas de Alicante y por casualidad, llegué hasta El Corte Inglés (antigua Galerías) y mirando libros y otras historias, vi que la gente entraba en una coqueta sala donde iba tomando asiento y las mujeres se peleaban por las primeras filas. Yo no sabía de qué iba la cosa, pero yo llegué a pensar, que a lo mejor luego nos daban algo de merendar, la sala, estaba a rebosar, las escaleras de la parte trasera se llenaron de traseros de lindas señoritas, las sillas también, pero de hombres sólo vi tres o cuatro, siempre acompañados de sus esposas o compañeras, las luces se apagaron, dos señoras en la mesa y un caballero en el que al principio no reparé, eran los que al parecer iban a protagonizar el acto. Hablaron las señoras, presentaron al caballero y mientras ellas se esforzaban en hacer ver a las damas, las virtudes del buen señor, la sala se iba llenando de las luces de los flases de las cámaras de fotos y de los teléfonos móviles. Cuando ambas dos señoras acabaron de hacer sus disertaciones y pudo tomar la palabra el hombre, ya las féminas estábamos todas un poquito alborotadas, pero cuando tomó la palabra aquel oficial y caballero (esa fue mi impresión) los pechos femeninos crecieron, algunos suspiros con esencias de amores llegaron hasta la tribuna donde Don Bruno, nos había hipnotizado a tantas como estábamos allí. Unas se arreglaban el refajo, otras con los nervios a flor de piel, siseaban para hacer callar a aquellas personas que no eran capaces de estar calladas teniendo tan cerca a aquel dulce galán, llegó un momento, en que no fue necesario hacer uso de los flases, pues el brillo en las límpidas miradas de tanta señora, era suficiente para haber iluminado un campo de futbol…!Calle, calle, Doña Angustias! Yo creo que lo suyo, es solamente un calor primaveral, pero a sus años…!anda Pepa, que eres más antigua…! Luego cuando terminó la charla, para mí, cantos de un ángel y creo que para las demás también, Don Bruno bajó de la tribuna y nos saludó a todas una por una, yo le di dos besos, quizás sean los dos últimos besos que un hombre deposita en mis mejillas, pero te juro que son los más dulces que nunca he recibido…y quitándose el paño de limpiar el polvo de su hombro, se dio la vuelta y con sus cansados pies pisando una nube, la vi subiendo la escalera, mientras tarareaba…yo soy la otra, la otraaa…pepaherrero

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