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domingo, 23 de marzo de 2014

...Y III

Hoy se escucha por las calles...ha muerto el mejor político de...tempus fugit. Y el tiempo no perdona. Se marchó por su propia voluntad, nadie le pidió que se fuera, el pensó que el mejor servicio que le podía hacer a España, era dejar su cargo y se marchó. Algunos hasta se alegraron, otros vieron la puerta abierta y sus ojos hicieron (y siguen haciendo chiribitas). Las zorras se alegraron de ver que el guardián abandonaba el corral, se reunieron los zorros y los lobos, unos se pusieron el traje de banquero y los otros, el de políticos...y llegaron los buenos tiempos, los ladrillos antaño de un color ocre-amarillo, fueron tomando un tono rojo vergüenza. Y desde el parlamento ya nadie habló de dimisión. Mientras tanto el pueblo solo, triste y abandonado, quedó en manos de los trepas y a estos, el pueblo no les importaba, se abrazaron a la Europa emergente y a sus subvenciones, dispararon el precio de las viviendas, crearon los cursos de formación profesional que a nadie le sirvieron para nada, eso sí, a los sindicatos y a las grandes empresas, les vinieron cómo agua de mayo, al principio, fue "Coensa" la que se comió el pastel, luego la hicieron desaparecer del mapa. Y ya más descaradamente, fueron los sindicatos y las patronales, entre ellas las federaciones de transportes, que en connivencia con sus afiliados, repartieron certificados de todas las clases, a gentes que ni sabían que los tales cursos pudieran existir. Hoy me han dicho que era el mejor. Yo, así lo llegué a pensar, fue el que no ha sido acusado nunca de llevarse el dinero de la caja, pero él sabía que el problema no estaba en Euskadi, él sabía que el problema lo estaban empezando a crear los catalanes, pero antes de marcharse, no cortó ningún cuello, si hubiese sido tan bueno como yo creía, hubiera cortado de raíz la mala hierba. Y es mejor ser un erial, que un pantano apestoso, donde por llegar a Madrid andando, te pueden dar una paliza, o condenar por....por...bueno, para eso son mayoría. pepaherrero

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