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lunes, 7 de junio de 2010

DE CÓMO LE CONOCÍ-2ª Y ÚLTIMA PARTE

Las cosas, a veces, tienen un pero o un por qué. Esto fue lo que nos sucedió en esta extraña relación, pajarillo-humana. A partir de las grandes comidas, de mi amigo el gorrión, como ya dije al final de la primera parte. Vinieron, las digestiones pesadas de mi querido amigo y aunque al principio, no le di, ninguna importancia, lo cierto, es que tenía que estar todo el día, con un paño detrás de él y de los recuerdos de la comida, que por todos los sitios, iba dejando, entre trino y trino, entre canto y canto y aunque traté de hacerle razonar, que aquello no estaba bien…que tratara de comportarse…que que dirían de mí las visitas. Y así hasta el infinito. Quizás su cerebro, no estaba preparado para asimilar todo aquello. Quizás él pensaba que no tenía importancia, puesto que era natural como la vida misma; en fin que quieren que les diga. Mi paciencia, se iba agotando, los muebles, se deshacían con el acido de sus recuerdos. Y mi marido que veía mi impotencia, para poder limpiar todo aquello, le puso el punto y final a la historia. He de decir, que el gorrión, era muy bien mandado, que a la voz de “ven toma” raudo como un gorrión, volaba hacia quien le llamaba, posándose, sobre su mano, o sobre su hombro y que cuando tenía sed, venía, a beber de mi boca. Yo, no me explico, de donde, el animalito, traía estas costumbres. Pues como ya he dicho, cuando se coló en casa, era muy joven, por lo que no creo, que antes, pueda haber convivido con humanos. Bueno, voy a terminar con la historia. A la voz de “toma ven” mi marido hizo venir a nuestro pequeño gorrión y poniéndolo en mi mano, me dijo. Toma, suéltalo, y llevándolo al balcón, me obligó a soltarlo con suavidad hacia la calle. Tengo que decir, que en los días que estuvo con nosotros, nunca cerré ninguna ventana, ni él hizo nada por marcharse. Al cabo de unos días, mi sorpresa, fue ver, que había construido un nido en el balcón de mi casa. Donde sigue viviendo (por cierto: sin pagar renta). Hasta aquí, la historia, es real como la vida misma. Lo demás, es otra historia.
pepa herrero

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