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sábado, 13 de abril de 2013

EL CANTO DEL PAJARILLO

Cuando por los años cincuenta, el Lama Yeshe empezó a hacer historia en nuestro país, nadie podía pensar, todo lo que ello significaría. Una nueva era, nació para el budismo, que partiendo de la isla de Ibiza, fue creciendo a lo largo y ancho de nuestro suelo. Lama Yeshe fue nombrado Dalai Lama y los chinos invadieron el Tibet, la cultura tibetana, se expandió por todo el mundo, de la mano del Dalai Lama Yeshe, su simpatía y buen carácter, lo llevaron a conquistar mucho más que lo que habían perdido, desde entonces, los Monasterios budistas, fueron creciendo en los sitios más inverosímiles, algunos de ellos, fundados por el propio Yeshe, como el de las Alpujarras en Bubión, que fue bendecido en el año mil novecientos ochenta y dos por el propio Lama, si bien sus fundadores fueron el matrimonio Hita-Torres, quienes conocieron a Yeshe en Ibiza, haciéndose budistas, fe en la que siguen siendo practicantes. A la muerte del Lama Yeshe, su mejor amigo, Lama Zopa, fue encargado de buscar por todo el mundo, a la reencarnación de Yeshe, en su peregrinaje por todo el mundo, llegó hasta las alpujarras, donde habló con los padres de aquel pajarillo (Osel) después de hacer muchas pruebas al niño, llegó a la conclusión de que aquel niño podría ser la reencarnación del Dalai Lama. Los padres dieron permiso para llevar a su quinto hijo al Tibet y después de superadas todas las pruebas, a las que fue sometido, fue propuesto por el propio Lama Zapa, como reencarnación de Yeshe en marzo del año mil novecientos ochenta y siete como Lama Tenzín Osel Rimponché a la edad de dos años. Ayer, la asociación de artistas alicantinos, se vistió de fiesta, para celebrar la fiesta budista y charla de la moja Guen Kelsang Chokga sobre la forma de ser feliz. Diez minutos antes de la hora del comienzo del acto y con la sala a rebosar, el silencio del respeto, se escuchaba a lo largo y ancho de la sala, la conferenciante, meditaba y entre todos le ayudamos guardando un silencio, que sólo se puede escuchar, en la noche del viernes santo, o en la sensibilidad y respeto, de todos los que acudimos a escuchar y vivir esta charla. La conferenciante, de charla amena y risa fácil, a los pocos momentos de enfrentarse a su público, ya se dio cuenta que los “tenía en el bote” la charla fue discurriendo amena, interesante y con un gran tono entre conferenciante y público, nos fue llevando desde la duda de si soy feliz, hasta la certeza de que si quiero y me lo propongo, puedo serlo. Nos hizo pensar y recapacitar sobre la interioridad personal de la felicidad en cada uno de nosotros y casi todos salimos pensando en que a partir de ahora, nos va a costar menos ser felices, si nos ayudamos y ayudamos a los demás a serlo. No quiero terminar esta crónica, sin dar las gracias a la monja budista y a todo su equipo, que tan bien la supo arropar, pero mi mayor respeto y cariño, es para mis propios compañeros, que supieron estar a la altura de personas educadas, que supieron llenar de orgullo a la asociación que nos acoge, nos amalgama y consigue hacer de nosotros un grupo, que quien nos llega a conocer, piensa que nosotros también somos “casi” otra religión. GRACIAS A TODOS. pepaherrero

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