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lunes, 9 de marzo de 2015

LA GATA SOBRE EL TEJADO...ARDIENDO

Sobre el tejado de aquel tonto helicóptero que un mal día los tiró, ella sonrió a Don Mariano, para levantarle la moral y que no llorase...vamos Mariano...esto pasa en las mejores familias...
Ella no tiene miedo, el miedo huye de ella, ella, es mucha ella. Descubrió la trama Gürtel, denunció a todos los malos, fue azote de los que se querían casar siendo del mismo sexo, ella, siempre está en el bando de los buenos y como siempre ha quedado probado, siempre se ha rodeado de gentes fieles y competentes.
Y ahora, don Mariano, quiere engañarla...venga don Mariano...eso no se hace, cuando usted llegó a la política, ella ya venía de vuelta y usted lo único que aprendió de ella, fue a no respetar al señor Gallardón.
Tal vez, usted no se da cuenta de lo difícil que se lo va a poner la señora Aguirre de las Españas, quién un buen día dijo que se marchaba de la política apoyándose en un cáncer, lo mismo que se podía haber apoyado en cualquier monseñor, pero a la vista de lo mal que lo hacen sus compañeros sin su sabio consejo, ha decidido volver de nuevo al sacrificio...¿o no será una venganza contra los que osaron intentar ponerle una multa de tráfico.?
Como ella siempre ha sido honrada y limpia cual chorros del oro, no me cabe ninguna duda, que aunque será casi imposible, poner más alto el listón de lo que ya lo ha dejado la Botella, a quien Dios guarde a su marido en la gloria para siempre, para que en su larga y venerada sombra, este país se siga haciendo grande y rico con la ayuda de doña Espe.
¡No te empeñes compañero, esto no tiene solución, se hincharán ellos los primeros y los otros al montón.! ¿Qué podemos esperar de unos politiquillos, que no saben respetar a sus contrarios y que a su vez, tampoco se ganan el respeto de los otros partidos? dicen no sé qué encuestas, que los Españoles somos los más blandos a la hora de defender sus intereses, pero la verdad es que cada día que pasa, la gente está más indignada y pierde el miedo a llamar por sus nombres a los que teniendo que estar colgados (por chorizos,) pasean sus vergüenzas por las puertas de los Jueces, antes se les miraba con estupor, no dando crédito a lo que se decía, ahora, se les llama por sus nombres y a falta de poder dar unas palmaditas a ellos en sus duras espaldas. aprovechan que lucen sus humildes coches y no les importa que las gentes, se ceben con ellos. pepaherrero.


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