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miércoles, 3 de agosto de 2011

CANCIÓN TRISTE DE LA LUNA

Luna siempre se enamora y no siempre es del sol, su corazón tierno de mares y dulce de sueños, siempre está abierto al amor. Lleva unos días la luna, que su luz riela con más intensidad y aunque algunos días vienen algunas nubes a molestarla, ella no se da por aludida, se hace la desentendida y espera que el claro le sea favorable, para dejar oír su dulce voz esperando que aquel delfín solitario, salga de nuevo a mirarla, cuando la puede ver el delfín, luna se abanica con sus pestañas con ese gesto tan coqueto que sólo es capaz de realizar una mujer enamorada.

Cuando su enamorado, en el baile que dedica a la luna rompe las límpidas aguas y el fulgor que con sus negros ojos manda la luna, hace que la plata de la luz y el negro de la muerte borden un mantón de Manila con el que la luna se adorna para su enamorado...Déjame delfín querido, déjame que yo te quiera y mirándome en tus ojos y por tu amor yo me muera.

Pero el tiempo no perdona...Y van los días pasando...Y cambia la luna llena...Y llama la luna al delfín...Y le dice zalamera. Escucha delfín querido, escucha cual es mi pena, ayer cuatro sirenitas...Seis doradas...dos Lampreas, me vinieron a decir, no creo que todas mientan, que la otra noche te vieron con la delfina coqueta. Y allí en su cuarto menguante, se muere la luna llena.
pepa herrero

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