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sábado, 15 de diciembre de 2012

DE NUEVO "NUCA", SIEMPRE "NUCA"

Cuando entré en aquel sueño, no pensaba que me encontraría a mí “Nuca” allí, pero todavía no había dado yo los buenos días, cuando saltó a mis brazos y no había duda, era ella. No le importaba el tiempo pasado, sus nervios seguían siendo los mismos, que cuando la dejaba sola, para bajar a comprar a Mercadona. Seguía siendo el vendaval imparable, que tenía que manifestar su amor en todo momento. Nos contamos nuestras cosas, yo la encontré en muy buena forma y ella, me confesó, que nada más llegar al cielo perruno, había conocido a un magnifico ejemplar de Yorksire que desde el primer momento le había hecho tilín y desde entonces, estaban viviendo la más bonita historia de amor perruno, que yo nunca podría escribir, a lo que no le di mucho merito, por cuanto que yo nunca he escrito ninguna historia perruna, pero como cotilleo y mientras entrabamos en la conversación más seria, estaba muy bien. “Nuca” quería saber algo de mí marido, bueno, algo no, lo quería saber todo, le dije que como siempre, estaba durmiendo a mí lado, lo único que tenía que hacer, era saltar de mis brazos y saliéndose del sueño, ir a morderle en la oreja, tal como solía hacer las vísperas de los festivos, para pedirle que nos llevara en el coche, muy, muy lejos, casi se me cae al suelo, el salto que dio fue un salto fugaz, ahora está lamiendo la cara de mí marido y él que no es mucho de dejarse lamer, por ningún animal, todo es querer quitársela de encima, sin llegar a asimilar, que lo que se le había venido encima sin avisar, era tan sólo, la continuación de mí sueño. La cama es la misma donde ella dormía, donde en las noches de cohetes o de truenos fuertes, recorría su interior buscando el abrigo y amparo del hombre de la casa, sólo pegada a su cuerpo, era capaz de remontar el terror que aquellos ruidos le provocaban, sólo pegada a la pierna de mí marido, era capaz de volver a encontrar su sueño. Pequeña, nerviosa, dulce y cariñosa se paseó por encima de los dos, a los dos nos hizo despertar, pero la maravilla del sueño, siguió viviente, ella estaba viva y con nosotros, después de tantos años y mí marido y yo, abrazados y llorando, no llegábamos a creer lo que esta noche del mes de diciembre nos traía, después de tantos años de habernos dejado. “Nuca” no dejaba de hacernos fiestas, sus saltos por las arrugas del cobertor, nos recordaban las mañanas en que la llevábamos a la playa de Urbanova, a su playa. Cuando el coche dejaba la carretera de Santa Pola, ella ya lo tenía claro, la primera vez, casi nos coge por sorpresa y se cae por la ventanilla abierta, pero luego, antes de llegar a la entrada de la salinera, las ventanillas estaban debidamente cerradas y ella saltaba por todo el coche, como si de una pequeña pelota de goma se tratara, pero los sueños, sueños son y la noche se nos pasó en un abrir y cerrar de mente (los ojos, los teníamos cerrados) la luz de la mañana, nos hizo despertar y buscar a “Nuca” por toda la cama, pero al amanecer, había venido “París” a buscarla y “Nuca” al ver a su amiga del cielo perruno, casi, se olvidó de sus amigos terrestres y humanos y subiéndose en el primer rayo se sol matinal, tan sólo tuvo el tiempo justo para darnos un beso en la cara con toda su lengua, mí marido, se revolvió y el beso fue compartido entre los dos, “París” con sus ojitos saltones, nos decía adiós, dándonos a entender, que otro día, ella también vendría a vernos. pepaherrero

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