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martes, 31 de julio de 2012

DE TONTOS Y DE TONTERÍAS

El mundo está lleno, de tontos y de tonterías, todos los días la sección del ayuntamiento, que se ocupa de recoger estos excrementos, llenan varios camiones, no parecen tener fin, las paridas de estos arreglapaíses, tienen diarrea mental y varias veces al día, tienen que ensuciarnos con sus deposiciones y luego, ellos, se marchan a sus casas con la conciencia tranquila, de un trabajo bien hecho. En el Heraldo alicantino, también conocido como información de mis jefes, hoy aparece otra de sus paridas, “se va a multar, a quien invada el carril bici”…la madre que os perdió ¿y si invadimos Marruecos? Por supuesto, no dice nada de lo que se está haciendo, con los que invaden el carril peatón, antes conocido como “aceras” desde hace mucho tiempo, invadidas por coches, bicis, motos y otros muchos artilugios, hace sólo un mes, nosotros íbamos en el autobús, y por encima de la acera, un “señor” de más de sesenta años, subido en unos flamantes patines, tuvo un percance, que pudo costarle la vida, pero que gracias al ángel de la guardia que ampara a los niños y que se ve que en esos momentos, no tenía mucho trabajo, por lo que pudo amparar a aquella criatura, a la que Dios, había dejado de su mano. El caso es que se le acabó la acera y los patines, no tuvieron la precaución de pararse tal y como mandan los reglamentos de funcionamiento de los patines y siguieron su marcha en sentido de un accidente cierto e inevitable, el ángel de la guardia, le hizo al “señor” poner las manos delante de él, con ellas chocó contra el autobús, con la gran suerte, de salir despedido hacia a tras, con el resultado de “señor” salvado por los pelos, varias personas viajeras del autobús, con un gran susto y el conductor de dicho autobús, sin enterase de nada, por haber tenido lugar todo el hecho, en la parte trasera. Cuando doña Rosa, iba a visitar a Sergio, (necesitaba una pila para su Sonotone) al pasar por el carril bici, no vio al ciclista que pasaba, a toda cheche, a él nada le importaba que una vieja chocha, no se enterara que la ley prohibía bajo multa de cuarenta Euros, invadir el carril bici, quien la haga, que la pague, dijo el buen ciclista, la cadera de doña Rosa, se convirtió a partir de ese momento, en un trozo de plástico, que además de molestar a la anciana, siempre le recordaría, que por su culpa, un buen hombre, se había caído de su bici y se lo tuvo que llevar la ambulancia, en el juicio, una vivaz abogada, le pidió una indemnización de trescientos mil Euros, doña Rosa, consciente del mal que había causado, hizo una donación de su pensión de viudedad a aquel pobre ser que había tenido la desgracia, de romperse el hueso de la nariz y que hasta le llegó a sangrar. Ella por supuesto, no hubiera consentido en que por su culpa, el hombre, no hubiera podido rehacer su vida, lo malo fue cuando tuvo que vender el rosario de su madre, para poder pagarle al M.I. Ayuntamiento, la multa de los cuarenta Euros. Desde entonces, doña Rosa, no ha vuelto a ser la misma, que pena quedó dentro de su corazón y como sufrió por aquel hombre inválido por su culpa.pepaherrero

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