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martes, 30 de octubre de 2012

EL COLOR DE LA AMISTAD

Ayer, en el salón imperio del Casino Liceo de Alicante, se conjuntaron las estrellas…y cantaron y saludaron…y luego en el descanso, se habló, se agradeció y se presentó, a quien yo creo, que todos los que nos movemos por Alicante, hemos visto en una reunión o en otra, haciendo subir un peldaño en nuestros corazones, a unas fuerzas armadas, que a fuerza de saber que están ahí, no prestábamos mucha atención. Hablaron los presidentes de las asociaciones, que homenajearon a Don Bruno José Fernández. “UN CABALLERO ESPAÑOL”. Él dio cumplida respuesta, dio las gracias a todos y entendió que en nuestros corazones, los agradecidos somos nosotros. La velada tuvo un sabor de amistad y de compañerismo, en el blog de la asociación de artistas alicantinos, el maestro Bermejo, hace la crónica perfecta del acto y de los detalles, de tal manera y pulcritud, que yo lo único que puedo, es quitarme el sombrero ante el maestro. En sus respectivos papeles, Belén Estevan y Tomy Duarte, se desenvolvieron a la perfección. Noche de luna llena y en la calle se deja sentir un fresquito que desde el puerto, nos hace arrebujarnos en nuestras ropas, mitad verano, mitad invierno. Hemos tenido que abandonar el abrigo del casino, por miedo a perder el último autobús, pero ya estoy en casa y mi imaginación, me lleva de nuevo hasta el salón imperio y hasta donde aquellas artistas casi niñas algunas, cantaron, bailaron y fueron las anfitrionas del evento. Para las autoridades y por mí cuenta, el agradecimiento, por la compañía que hicieron al homenajeado, seguro que de alguna forma, antes o después, tendrán las pruebas de su agradecimiento. LA NOCHE Tres mendigos, nos salieron al paso, la otra podía ser de algún país europeo, pero dormía con su mano tendida y un cartel de no tengo para dar de comer a mí familia UNA LIMOSNA. Uno de ellos en voz baja nos pidió por favor para un bocadillo, mí pensamiento, se fue unos años atrás (no muchos) si alguien hubiera dicho que en España, se iban a ver estas escenas de dolor y de hambre, pensaríamos que hablaba de otro planeta, pero la verdad es que la tenemos aquí, subida en su caballo de muerte y seguida de los otros tres compañeros, el pelo negro del equino, brillaba en la noche y nos señalaba nuestro próximo destino. En el caballo rojo, las crines que relucen son las del amo de la guerra, Arturo Más buscando la grandeza del poder, monta su caballo y pasando por encima de los pueblos, sólo mira su interés. Blanco caballo relincha, de sus crines gotea sangre, torturas y daños miles, sólo para que el gran poder siga robando. Luego viene aquel maldito rucio seco todo huesos y sin color y encima lleva a la muerte, que con su guadaña, va segando la vida de los inocentes. Al despertar de mí ensueño, el autobús, nos había dejado en la puerta de casa, se me volvió a meter el frio en los huesos, en los contenedores de enfrente de mí casa, una familia rebuscaba algo de valor, los dos niños pequeños, desde dentro de los contenedores, enseñaban a sus padres el valor de la vida. pepaherrero.

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