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miércoles, 4 de abril de 2012

...Y ATERRICÉ COMO PUDE

Cuando me dijeron, que Ximet estaba en la urbanización, no me lo podía creer…hacía ya tanto tiempo…la nostalgia, no es buena compañera de viaje y en vez de pararme a pensar, hice lo que correspondía, salí por el barrio a buscarlo, recorrí todos los escenarios de sus pasadas fechorías y pregunté en todos los sitios. Todos. Todos lo habían visto, todos, me dieron noticias de él pero corría tanto que por mucho que corriera yo, él siempre me aventajaba, ya se estaba haciendo la hora de poner la comida, mi marido, no tardaría mucho en llegar y pensé que tendría que dejar de buscar a aquel incansable niño. Ya tenía puesta la sartén en el fuego y el aceite saltarín, me indicaba que tenía que empezar con la comida, el timbre de la puerta, empezó a sonar insistentemente, mis tímpanos, estaban a punto de estallar, cogí la escoba y me fui dispuesta a impartir justicia, pues ya sabía yo de quien se trataba. ¡Pepa, Pepa sal! Su voz me deshizo, en la garganta un nudo de emoción se formaba por momentos y no quería abrir la puerta en aquellas condiciones, pues luego, el malvado, me hacía chantaje emocional. ¿A que es a mí al que más quieres? ¿A que soy el más guapo?...tú lo que eres, es un malvado explotador de señoras mayores, a quienes te ganas con tus encantos, para luego no hacerles caso….!venga Pepa, déjate ya de royos macabeos y sal, que la catifa voladora no puede estar tanto tiempo parada, que luego, todo son averías y problemas!...pero Ximet…es que la comida…que te des prisa Pepa, que cada día te pones más ñoña y al final, no va a haber quien te aguante…¿vieja y ñoña yo? ¡toma, malandrín, toma escoba y ya hablaré con tú madre…las risas de aquel malvado, retumbaban por toda la urba y los vecinos salían a reírse de mí, viendo como me tomaban la cabellera. Le dejé una escueta nota, “estoy con Ximet” vamos en la catifa a no se donde” espero volver pronto, te quierrr…no me dejó terminar la frase que estaba escribiendo, pisó a fondo el acelerador de la catifa y poniendo rumbo suroeste, me hizo cruzar Alicante hasta llegar al barrio de Benalua, pensaba que me iba a llevar a mi estudio, pero antes de llegar, se paró en Pardo Gimeno y entrando en el colegio de enfermería, me dijo: no te asustes Pepa, te voy a presentar a la presidenta de todos los enfermeros y enfermeras de Alicante y su provincia, es una gran señora…pero tú, como si nada, justo el viernes pasado, yo había estado con Belén Estevan en su despacho y con Ximet, estoy de acuerdo en lo de que es una gran señora. Cuando entramos, nos dijeron que Belén había salido a hacer una gestión, pero que regresaría en unos momentos. Mientras esperábamos, Ximet me contó como conoció a Belén Estevan “fue en el hospital” y nada más verla entrar, me enamoré de ella, era la más buena y mejor de todas las enfermeras. Cuando vio la caída de mis pestañas, no lo pudo remediar, se enamoró de mí perdidamente y a partir de aquel momento, mi vida en aquel hospital, fue un jardín de rosas, Pepa, tú eres mi amiga y por eso te he traído aquí para que la conocieras. Que no sospeche nada de mi vida, no quisiera perder su cariño ¿vale? Lo abracé por no matarlo allí mismo y pensé que no tenía remedio. Sinvergüenza, chantajista, aprovechado…bueno la lista sería muy larga, pero…sobre todo era Ximet y personas con un corazón tan grande, sólo nace una cada muchas generaciones y por hacer memoria, ahora me acuerdo de….Ghandi….de Cristo…de mi marido y pocos más. Al llegar Belén, me saludó con el cariño innato de ella, pero cuando se dio cuenta del personaje que tenía en su despacho, las lágrimas afloraron a su rostro, abrazó a Ximet y los tres nos fundimos en un fuerte abrazo, el sorprendido Ximet, nos hizo las presentaciones, yo llamé por teléfono a mi marido, quien me dijo que cogería el autobús y que estaría con nosotros en media hora y luego ya veríamos que hacer. Después de una tarde inolvidable, con mis mejores amigos, llevamos a Belén a su casa en la catifa de Ximet y luego de despedirnos, regresamos a casa después de vivir un sueño, del que todavía estoy aterrizando como puedo. pepaherrero

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