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domingo, 24 de julio de 2011

DE LAS COSAS DE LA VIDA

Mirando pasar las lanchas jugando con la mar y sin importarles romper las olas una a una, aquí en "La Coveta" me acuerdo de aquel día en que se empeñaron mí marido y mi cuñado, que saliéramos a navegar en el barco de este, saliendo desde el puerto de Santapola. En el barco íbamos los dos maridos, las dos mujeres, mi sobrino David y el marinero que atendía el barco de mi cuñado.

Saliendo por el puerto, pusieron el G.P.S. el sonar, el radar, la tortilla a calentar y cuando el barco paró allá en lo que llaman "El Fuerte" por haber determinado entre todos los aparatos que estábamos en el sitio, los hombres, empezaron una danza que a nosotras nos pareció ridícula, pusieron un trozo de tubo, por donde empezaron a salir chorros de agua (al parecer, era la técnica del saltillo) así, empezaron a pescar "bonitos" que no tenían culpa de nada, pero que fueron a parar a unos congeladores que tenía el barco.

Al rato de estar pescando con aquella modalidad, al parecer se "metió" un poco de mar y mi cuñado decidió que era hora de salir a "curricanear un poco" y quitando los aparejos que con tanto trabajo habían puesto, empezaron con la labor de montar unas cañas, a las que les pusieron unos grandes plomos y casi tan grandes anzuelos. La mar, se nos hizo pequeña yo creo que a lo lejos, se veían moros (o me lo pareció a mí) fuimos al norte, al sur...Si es cierto de vez en cuando, nuestros aguerridos pescadores se cobraban alguna pieza y hasta hubieron dos muy hermosas, cuando la mañana se hizo adelante, las ganas de un buen desayuno, se fueron abriendo camino entre toda la tripulación.

Después de comer como lo hicieran en las bodas de Camacho, pusieron rumbo a Tabarca donde las mujeres y David, pedimos ir. El viaje, fue raudo y veloz para llegar a tiempo de encargar un arroz en caldero en "El Mar Azul" que hasta ese momento, era el mejor chiringuito de Tabarca y donde habíamos ido muchas veces con la familia de mi marido.

La excursión, no terminó bien para tres de nosotros (los menos marineros) primero mi hermana, luego David y después yo, cogimos un mareo de los que hacen época desaprovechando para nosotros y en beneficio de los peces, el magnífico desayuno que poco antes, habíamos ingerido. Aun me acuerdo y me da mareo.
pepaherrero

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