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jueves, 22 de septiembre de 2011

!!!LOS MALDITOS "LAMAMIS"!!!...FIN

En apenas unos minutos y después de dar dos ligeras pasadas, vio relucir la barba de “Ejem” y dirigiéndose al anciano, le contó la historia liada entre “Lamamis” y “Minsets”. Cuando acarició sus luengas barbas, ya tenía preparado el plan que haría sellar la paz entre los dos pueblos enemigos.
Sólo ocho minutos después, llegó “Ejem” cabalgando a lomos de “Nora.” El panorama, no podía ser más preocupante. En la zona del pequeño riachuelo, se rompió la noche con el fulgor de las hogueras. Canticos que rompían el silencio, animaban a aquellos pueblos en pie de guerra, (la janta) corría dando fuerzas y ánimos a los contendientes. Las armas lanzaban sus destellos a la luz de las estrellas.
Haciendo el mayor ruido posible, “Ejem” y “Nora” se hicieron ver por todos los contendientes y cuando tuvieron segura la atención de todos, “Ejem” se dirigió a los dos pueblos y con voz de trueno, les conminó a abandonar las armas, a firmar un nuevo pacto de no agresión y a devolver al joven “Yuné” a sus padres y a su pueblo, bajo pena de contar a todo el mundo, el secreto mejor guardado de los dos enemigos.
Mandaron los jefes a buscar al prisionero, para devolverlo a su pueblo, pero al poco regresaron diciendo que había desaparecido y que “Mamisa” tampoco aparecía. Todos temieron lo peor, quizás los niños, habían caído bajo las pezuñas de “També” malvado jabalí que buscando comida, a veces destrozaba los poblados de las dos comunidades. Todos salieron en busca de la pareja, pero nadie dio con ellos, ni con huellas que les pudieran contar el fin de nuestros dos pequeños personajes.
Como yo soy mujer y conozco nuestras armas, le dije a mi marido que quizás pronto aparecerían, el tiempo pasó y a los cinco meses, aquel día de lluvia, cuando “Minsets y “Lamamis” se reunieron para llorar a sus pequeños desaparecidos, un joven y fuerte “Yuné” llevando en brazos a su hijo y a su lado a “Mamisa” feliz mamá del bebé, llegaron ante sus pueblos a pedir perdón y a presentar a su hijo.
La alegría fue tal, que se decretaron seis días de fiesta, “Minsets” y “Lamamis” se unieron en un solo pueblo, nombraron a “Yuné” y a “Mamisa” jefes del nuevo pueblo que a partir de ahora, se llamará “Ejemmimban” que en idioma de los pequeños seres significa “Pueblo feliz.”
Y desde las alturas, a riesgo de un buen constipado, “Ejem” y “Nora” vuelan felices y dan gracias a los Dioses. Mi marido y yo, no pensamos contar a nadie las cosas que hemos vivido en los bosques de las montañas entre Onil y Bañeres de Mariola.
Pepa herrero

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