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lunes, 12 de septiembre de 2011

POR FIN LLEGÓ LA COSECHA...

Llegó la cosecha hermano...Y fieles a una antigua tradición nuestra, hicimos el paseo de todos los años. Mucho en memoria de mi cuñado Antonio y otro mucho por qué así nos lo pide el cuerpo. Por la mañana temprano, nos levantamos con la ilusión de pasar el buen día que todos los años, nos hace pasar la vendimia en la zona del Pinoso-Cañada del Trigo. El primer trabajo que hicimos, fue dirigirnos a la churrería de nuestro amigo Juanjo y después de tomarnos nuestro descafeinado con leche y unos buenos churros, ya teníamos a punto los motores para el inicio de tan grata excursión.

Aunque esperábamos ver gente en las carreteras, la tranquilidad fue el común denominador de la jornada y como no teníamos prisa, el camino se nos hizo corto y alegre, mientras mi marido conducía, yo iba rememorando viejas historias de toda una vida juntos. Recordé con cariño, el año que junto a mis cuñados Antonio y Loly, hicimos por primera vez el recorrido. Fue un día en que viniendo de Benidorm en sábado por la noche, después de cerrar la tienda, fuimos a casa de mis cuñados, donde cenamos y jugamos unas partidas de "julepe." Como el tiempo era bueno, dijimos de salir a dar una vuelta por la mañana y así lo hicimos y después de los churros, la carretera se nos abrió camino y pasando por Aspe, La Romana y La Algueña, un pequeño puerto a la salida de un caserío llamado "El Rodriguillo" nos condujo camino de Murcia y a unos kilómetros, un desvío a la derecha, se empeñó en llevarnos a la "Cañada del Trigo" primer pueblo de la provincia de Murcia. Pero la ruta no la hicimos sólo con el coche, al bajar el pequeño puerto, un perfume especial, entre dulce y un poco agrio, llegó a inundar nuestras pituitarias sin que nadie tuviera dudas, de que era el perfume de los Dioses, pero !no! no era perfume de ningún Dios, como no fuera que "Vaco" hubiera madrugado ese día, guiándonos a nosotros hasta su morada. La cosa tenía una más fácil explicación, varias cuadrillas de hombres y de mujeres, tenían una fiesta muy especial, estaban disfrutando de la cosecha de la uva dulce y madura de esa hermosa tierra, a la que desde entonces, siempre hemos querido volver a honrar por su dulce y especial olor a néctar de los Dioses y por la memoria de mi cuñado Q.E.P.D.
pepa herrero

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