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domingo, 11 de diciembre de 2011

CUENTO DE NAVIDAD

Eran trescientas, ni una menos. Todas con sus cotas de maya, yelmos y largas picas, sus escudos refulgían y en cerrada formación, desfilaron por la plaza. Allí fueron aclamadas, el pueblo les cantó por sus gestas y delante del palacio de la reina estaban sus estandartes, que el gran migón les había hecho inclinar para darles su bendición, la hora era llegada y prietas las filas, nervios en las miradas y un deseo de victoria, les hacía respirar más fuerte. Después de todos los prolegómenos, después de las bendiciones y tras la desesperación, salen trescientas valientes a enfrentarse al enemigo. Por los espías del reino se ha sabido que el enemigo, piensa atacar esta noche y cuando un pueblo peligra, sus obreras se convierten en feroces guerreros, capaces de intimidar y aún vencer a enemigos mucho mayores en número o en tamaño. La noche pasada, ha sido muy laboriosa, han tenido que buscar comida extra para todas, las defensas del pueblo se han reforzado para evitar sorpresas y después de todo el trabajo, como heroínas que las considera el pueblo, allí en el ágora, les esperaba la fiesta de despedida que el pueblo agradecido da a quien por él arriesga la vida
Treinta escuadras de diez guerreras cada una, cada una con su jefa, cada una con una misión diferente. Cada quince escuadras, son una legión de luchadoras y al mando va la mas-chá, o jefa de legión. Y al frente de todas, la princesa Rená hija de la reina de todos los pueblos. Sus cantos se escuchan a larga distancia y son más para asustar al enemigo, que para darse ánimo ellas mismas.
Ya están en la puerta principal del hormiguero, en sus caras aún abotargadas por la bebida ingerida la noche anterior, se ve la resolución de ir a luchar y a morir, o a triunfar y vencer, no existe otra salida, ya han cerrado casi por completo, la entrada que les lleva a buscar su comida en tiempos de paz, hoy puerta de la muerte.
Somos una familia de osos hormigueros, estamos de vacaciones por esta zona, que nos han dicho que sobre todo en las salidas y puestas de sol, las vistas son impresionantes, en nuestro pueblo, todo es paz y alegría, tenemos trabajo, nos ganamos la vida bien y desde que sacaron un producto llamado “Hormiguil”, ya no comemos aquellas horrendas hormigas que antaño, fueron el alimento de nuestros antepasados, esperamos pasar las Navidades en estos parajes y poder llevarnos un buen recuerdo de todos vosotros.
Cancio, el oso hormiguero padre de la simpática familia, lo primero que ha hecho, ha sido salir a conocer a las gentes de aquella zona. ¡Si viven en esta preciosidad de paisajes, tendrán que ser gente encantadora! Al entrar en la taberna con el ánimo de conseguir amistades, con el primero que se encuentra, es con Boy un simpático burrito que con tal de hacerse amigos, lo mismo le da que lo inviten, que invitar, así que a nuestro amigo Cancio, poco le costó empezar a pegar la hebra, nada más llegar a la taska o xiringuito de la salida del pueblo.pepaherrero 1ª PARTE DE 3

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