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jueves, 1 de diciembre de 2011

LA NOCHE Y LA MAR

Cuando las olas rompían contra los acantilados y la luna rielaba descomponiendo en virutas de plata la superficie de la mar, ella cantaba a la luna, su esperanza no tenía fin. Algún día…Algún día tendré una nueva oportunidad, tal vez, entonces no seré tan fría, si se vuelve a presentar, no la dejaré pasar por mi lado, esta vez me agarraré a ella con todas mis fuerzas y nada ni nadie me hará soltarla. La espuma de las olas mojaba su rostro y sin darse cuenta, limpió el agua salobreña que la empapaba, era su obsesión y pensando en él, el tiempo transcurría sin que Teresa pudiera quitarse de la cabeza, por qué lo hizo, y nunca llegaba a encontrar una respuesta coherente, su hija sólo tenía doce años, la vida empezaba a abrirse para la niña, para su princesa. El día que por fin decidió llevarla a aquel afamado médico, todos le habían animado a hacerlo, nadie llegó a pensar en las consecuencias que a ella le podría traer esa decisión. Todas las noches hablaba con su amiga la mar. Todas las noches le volvía a contar la misma historia, no conseguía ni por un momento quitar de su memoria, el cuerpo inerte de su princesa mirándola y preguntándole ¿por qué, mamá. Por qué? No, nunca podría dejar de pensar en los planes que habían hecho para después de la operación, el jueves te operan, el domingo te darán el alta y después de unos días de descanso en casa, las dos saldremos de viaje, llegaremos a Orlando y pasaremos los mejores días de nuestras vidas.
Pero mi hija ya no está, no puedo llevarla a Orlando, no puedo verla feliz. Solo puedo ver su cara que sin verme me mira y me pregunta, ¿por qué, mamá. Por qué? Por mucho que el viento me traiga el agua de las olas, no conseguirán las olas secar mis lágrimas, no conseguirán que deje de ver su rostro en muda pregunta, nunca dejaré de preguntarme, ¿Quién te ha dicho que lo hagan? Pero ya está hecho y mi hija ya no está conmigo, mi hija está preparándose para ser el niño Jesús del cielo este año, ya están ensayando con la virgen y San José, todos quieren hacer bien su papel, pero mi niña a veces los mira a los ojos y pregunta ¿vendrá mi mamá? No hija yo no estaré, no podría estar y además el Señor no me dejaría, yo soy la culpable de que tú no estés conmigo ahora, cuando me dijo que era mejor terminar ahora que más tarde, yo no le entendí, creí que la operación iba a ser un paseo de rosas y para ti, ha sido un paseo de crisantemos y para mí ha sido un paseo hasta este acantilado, espérame Teresa, tu madre estará contigo el día de noche buena, estaré en primera fila al lado de Dios, viendo como haces de niño Jesús en la función del cielo, luego…Entiendo que una suicida no se puede quedar allí, daré un nuevo salto, y después de verte feliz en tu papel, iré a visitar el otro reino de Dios. Odio que siento en mi corazón y fuego que me quemará.pepaherrero

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