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viernes, 4 de mayo de 2012

KANELO Y LA PERRERA

Kanelo como siempre, pasaba el día jugando con sus amigos, mientras la hijita del rey de Nolt, estaba entretenida jugando con sus muñecas, desde que a kanelo, le salió aquella rara enfermedad, su padre, le había prohibido jugar con el chucho, por lo que el pobre animal, se pasaba horas y horas haciendo planes con sus dos amigos, una pareja de perritos muy monos y simpáticos, a los que kanelo quería con todas sus fuerzas y de los que la vida trataba de separar. En principio al rey de Nolt, los perros callejeros, no le gustaban, él era más amante de elefantes y otras especies de mayor poder cinegético. Aquella vez, el rey de Nolt, no tuvo razón, cuando le dio con la punta del pie al pobre animal, él no tuvo más remedio que defenderse y ante la posibilidad de ser declarado culpable (sin serlo del todo) al chucho callejero, no le gustó el plan, y decidió que su majestad, era sin duda su mayor enemigo. Dejó de visitar a su amigo Kanelo y hasta le retiró la palabra, dejaron de verse los tres amigos del alma, en la puerta de la iglesia y sus caminos se fueron separando, hasta que la distancia se hizo tan grande, que se olvidaron el uno del otro, pero Torrito, en su memoria canina, nunca se olvidó del real puntapié, por lo que cada vez que el rey de Nolt, se cruzaba en su camino, sus dientes amenazantes, hacían que la real persona, se fuera por la otra acera. Desde hacía tiempo, a Kanelo, no le salían bien las cosas y como ya no era amigo de Torrito, decidió decir que Torrito, era el culpable de todas sus fechorías, el carnicero de la esquina, sabía que el que se llevaba los filetes, era Kanelo, pero con tal de que a él, se los pagasen…y el malvado carnicero, fue contando en más de una ocasión, que Torrito era el culpable, Torrito, que era perro callejero, pero precisamente por eso, era bastante más listo que Kanelo, procuraba guardar escondidas en los hoyos que la vida le había enseñado a hacer, todas las pruebas que podían incriminar a cualquiera, menos a él, cuando los servidores de la perrera municipal, quisieron echar el lazo a Torrito, este ya estaba de vuelta y lo único que consiguieron, fue que con un enfado morrocotudo, el chucho, enseñara sus dientes, que babeaban de rabia y desprecio. Y de nuevo ladró su mal sana canción…No me vengas con naranjas de la China…a Kanelo, ya hacia tiempo que se le había cortado la respiración y hasta llegó a ponerse a disposición de los miembros de la perrera, pero las desgracias nunca vienen solas y entonces el rey de Nolt, se rompió una cadera, para ver si así, se olvidaba un poco la cosa, pero la cosa tenía tan mal arreglo, que hasta hubo en el reino de Nolt, quien pidió que el rey dimitiera a favor de su hijito. Otros llegaron a pedir que se fueran por donde un día vinieron y que a cambio, Kanelo se llevase las chuletas que le había quitado al carnicero, pero como dicen en una región del reino vecino, que no tienen estos problemas ¡la pela, es la pela! Y lo siguieron dejando igual que estaba todo, pero se ve a simple vista que la cosa no va bien y ahora la pelota está en manos de los de la perrera municipal y si no enlazan a Kanelo, dirá la gente que es por qué es el perrito de la hija del rey. Y si lo enlazan, además de la que pueda liar el antiguo amigo de Kanelo, las gentes de Nolt, pensarán que para lo que les sirven los laceros,,,pepaherrero

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