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domingo, 17 de junio de 2012

ALMA GRANDE

Cuando aquel veinte de marzo del año mil novecientos cuarenta y siete, se subió al avión que lo llevaría a la India, el último virrey no podía suponer los problemas que se le iban a presentar, a lo largo del resto de su vida. Louis Mountbatten tenía en sus venas sangre real, de todas las casas reales de Europa. Cuando en una entrevista privada, le confesó a su primo el problema que tenía, su primo (Jorge VI) se echó a reír y le confesó en secreto, que la idea había partido de él. Nadie piensa en Inglaterra, que la India pueda tener una solución amistosa, pero Jorge VI tenía clarísimo, que si había alguien que pudiera poner un poco de orden, ese era su primo. El viaje hacia la India había empezado con mal pie, de entre la gran cantidad de equipaje que llevaban, había desaparecido la vieja caja de zapatos donde viajaba la tiara de diamantes que Lady Mountbatten debía de lucir al subir al trono como virreina de la India. La misión de los últimos virreyes de la India, consistía en hacer llegar a un acuerdo a las dos principales fuerzas religiosas de aquel país. Cuando Mahatma Gandhi, recorría las aldeas de la India, era como un bálsamo capaz de apaciguar a las mismas personas que días antes habían sido capaces de matar por defender sus ideas, la crisis iba en aumento y el drama que asolaba a el país cada día, se hacía mayor y más insoluble. El hombre a quien un día Churchill llamó faquir desnudo, no podía admitir que la India fuese dividida de ninguna de las maneras, antes hubiera preferido entregar a sus enemigos el país, que dividirlo de cualquier forma. Cuando el alma grande (Gandhi) entró en el despacho de Lord Montbatten, este tuvo la sensación, de que un “pajarillo” se había acurrucado a sus píes, nunca hubiera sido capaz de adivinar la firmeza del carácter de aquel personaje, al que lo único que le importaba, era la integridad de la India. Cuando el lord inglés, se dio cuenta de la tristeza de aquel rostro, le preguntó si podía hacer algo por él, a lo que el anciano le respondió: he renunciado a todos los bienes del mundo, lo único que me quedan son los cubiertos de hoja de lata y un viejo reloj de sólo ocho chelines, con el que miro constantemente la hora para seguir sirviendo a Dios…pero me lo han robado y su pena no era por haber perdido aquel reloj, era por que en el vagón del tren, todos sabían quien era y quien se lo robó, lo hizo consciente del valor, que para él tenía. El calor en la India, era insoportable, en el despacho de Lord Mountbatten, el aire acondicionado hacía soportable el calor, pero Mahatma sólo vestía su dothi de algodón, cuando entró en el despacho Edwina, la esposa de Montbatten y vio la escena, apagó el aparato acondicionador y cogiendo un chal de lana lo puso por encima del cuerpo del anciano y salieron a tomar el té en el jardín. La amistad entre los dos grandes personajes, duró para siempre, como interlocutores, nunca pudieron ponerse de acuerdo, el anciano, era de ideas fijas y no hubo forma de convencerlo, el tiempo se iba haciendo cada día más peligroso, las luchas fueron incruentas. Aquella tarde del mes de enero del año mil novecientos cuarenta y ocho mientras Gandhi se dirigía a realizar la oración, Nathura Godsé, disparó tres veces sobre el desnudo cuerpo del Mahatma, tres rosas se abrieron en su pecho ¡!!Ha sido un musulmán!!! ¡!!Ha sido un musulmán!!! Lord Mountbatten, al escuchar a aquel hombre, retrocedió en su carrera hacia el anciano muerto y le gritó al que aquello decía ¿estás loco? ¡Ha sido un hindú. ¿Y usted como lo sabe?...por que si hubiera sido un musulmán, la India se convertiría en un gran río de sangre. Al lado del cuerpo acribillado por las balas, Montbatten, Nehru y Patel, hicieron embalsamar el pequeño gran cuerpo, lloró la India, lloró Pakistan y el mundo entero lloró la muerte de aquella alma grande, la sangre recorrió la India y el Pakistán tal y como predijo Lord Mountbatten, quien fue asesinado por el IRA en el año mil novecientos setenta y nueve, con una Bomba puesta en el barco donde se iba a embarcar para la pesca del atún. Paz para los héroes fuera de serie. pepaherrero

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