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martes, 12 de junio de 2012

IN NOMINE PATRIS

Cuando no tengo nada en la mente y mis dedos se quedan pegados al teclado del ordenador, sólo me queda invocar al padre y pedirle que encienda una lucecita en mi cerebro, luego, miro alrededor y busco algo que me inspire y si no lo encuentro, sigo con el pensamiento…et Filii…la cosa parece que va resultando, una nueva historia se va pergeñando en mi mente, ahora sólo me falta pensar en los nombres que les voy a poner…et Spíritus Sancti… la luz se hace en mí cerebro y ya creo que puedo empezar a contarles la historia de hoy. Cuando se abrió la puerta de aquel tribunal, dando paso a su Señoría, la sala entera puesta en pie, rindió un silencioso saludo al hombre que vestido con aquella toga, iba a juzgar nada menos que al “tiniente” el capo de la mafia del cobre, se cuenta y no se acaba de sus batallitas, el tren de alta velocidad Alicante-Madrid, tuvo que estar parado durante dos días, la banda del “tiniente” había robado más de dos kilómetros de hilo de cobre, nadie sabía como había ocurrido, pero los hechos, allí estaban. María, tenía veintitrés años había terminado en ese año su carrera y estaba trabajando por primera vez en el despacho del fiscal jefe, las cosas no funcionaban bien del todo, la falta de personal era más que notable y de alguna manera, lo que se decía en las reuniones de fiscales, al día siguiente, era publicado por toda la prensa local. Don Ricardo, estaba más que quemado con toda la oficina y había jurado, que cuando cogiera al responsable, lo iba a pagar muy caro. Acompañado de dos agentes de la policía nacional, el “tiniente” hizo su entrada en la sala, repartiendo sonrisas a algunos y miradas llenas de fuego y maldad a otros, algunos desviaban sus miradas, pero los ojos del “tiniente” no se habían perdido ni a uno sólo de los espectadores. Mandó callar al público su Señoría y antes de empezar el juicio, ya dejó claro, que si se formaba algo de “jaleo”, mandaría desalojar la sala. El “tiniente” llegó hasta Ronda hace unos años, la Legión lo llamaba y la justicia en su país lo buscaba, en España, hay trabajo para todo el que quiera trabajar y al “tiniente” por eso, no se le iban a caer los anillos. Cuando hizo su aparición por el barrio aquel de Alicante, su llegada, se hizo notar pronto, ofreció sus servicios a quien pudieran interesar, para el cobro a morosos, prometió trabajo a muchos de los trabajadores en paro que en el barrio pululaban y si hacía falta soltar algo de pasta, para la fianza de algún valiente, también estaba allí el “tiniente”. Que gran persona era el “tiniente” ya en la legión, se hizo pronto famoso, quien lo buscaba, lo encontraba en seguida, en sus manos el “chocolate” era de la mejor calidad y quien no podía pagarlo en efectivo, lo pagaba efectivamente…desde su llegada a Alicante, nadie sabía cual era la forma de vida de aquel aciago personaje. En aquel destartalado Mercedes trescientos de los primeros de los salidos de la fábrica en Alemania, su paseo acompañado de su plana mayor, acobardaba a los vecinos del barrio y todos sabían que antes o después recibirían la vista de aquellos buenos vecinos, dispuestos a defender a los comerciantes del barrio y a mantener el orden en todos los bares de la zona. El niño sólo tenía siete años, pero sabía las andanzas de aquella banda de malhechores, casi tanto como ellos mismos, pero tuvo la desgracia, de conocer al Paco, quien a fuerza de caramelos y porros al cincuenta por ciento, se llegó a ganar la confianza de “el primo” “el primo” había llegado con su madre al barrio, pero a los dos días, su madre había desaparecido, (al parecer se había ido de viaje con un socio del “tiniente” y no se supo nada más de ella. Por pura casualidad, el “tiniente” se enteró de que “el Paco” era un madero de paisano, que le estaba sacando información “al primo”. “Al primo” lo atropelló un coche, que se dio a la fuga, la banda del “tiniente” fue acusada y están todos en prisión y dicen que María, a conseguido las pruebas de que el “tiniente era el capo y responsable de más de cincuenta robos a bancos, almacenes y extorsiones varias, ahora, solo nos toca esperar a saber el veredicto de su Señoría. pepaherrero

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