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sábado, 25 de agosto de 2012

ABIERTO POR VACACIONES

Era de noche y muy tarde, el lucero del alba se deja ver, las parejas van dejando sus amores, olvidados por las playas, el calor hace que nadie tenga prisa por llegar a su casa, cuando dejaron el amparo de aquella barca varada en la playa y en la piel todavía respiraba el “para toda la vida” los tractores y las brigadas de limpieza, ya tenían casi limpia aquella zona, fue al salir de la playa, cuando se dieron cuenta del cuerpo abandonado allí cerca del chiringuito, sólo un bolso viejo, parece decir que su dueña, no está muy interesada por la vida. Todavía no había cumplido los veinticinco y la vida estuvo siempre en su contra, a los diez y ocho, conoció a Lucas, parecía que la vida la tomaba de la mano, pero la ilusión sólo duró dos semanas, cuando Altea, encontró trabajo en aquel chiringuito de la playa, pensó que ya se habían terminado sus problemas, Lucas la iba a buscar todos los días a la hora de terminar y haciendo un largo recorrido por toda la zona de la playa, llegaban al amanecer al piso de treinta metros que habían alquilado y era el santuario de su amor. Como todos los días, Altea cuenta las horas que le faltan para que llegue Lucas, casi puede oler el perfume de su amado, ayer, pasaron por la feria y ella le regaló un frasco de “perfume de amor” llegaron hasta la churrería y comieron aquellos maravillosos churros, que si bien nunca le habían gustado, ahora, le sabían a gloria, son casi las cinco y Lucas no llega, tendrá algún problema…no ha terminado de desarrollar la idea, cuando el descapotable, pasó por su lado, estuvo a punto de atropellarla, pero eso a ella no le importó. Al volante Lucas, acompañado de una rubia platino, que intentaba imitar (burda imitación) a la Marilyn de otros tiempos, colgaba del cuello de Lucas y cantando por todo lo alto, una canción pasada de moda…vamos a la playa…y hacía la playa se fueron. Altea, los siguió, no veía hacia donde se dirigían, pero las luces del coche en la noche, eran lo suficientemente visibles, para no perder su camino, a poco menos de un kilometro, las luces se apagaron, la joven, no podía creer lo que estaba pasando, le faltaba muy poco para llegar, cuando el coche derrapando en la arena, salió disparado en dirección a Benidorm. Altea llegó hasta donde el coche había estado aparcado y tendido en el suelo vio moverse una figura vestida de blanco, era el traje que ayer, le había comprado a Lucas, él a penas se podía mantener de píe un ligero hilo de sangre le manchaba la chaqueta impoluta del traje, en el suelo la cartera donde había estado el dinero que Altea le había dado para pagar el alquiler. Fue su primera experiencia en asunto de amores, cuando la buscona lo encontró en la barra de aquel bar, Lucas no supo como decirle que no, al parecer, ella había bebido más de la cuenta y lo único que pretendía era que él la llevara hasta el hotel, pero…no, la culpa, no fue de Lucas. Después vinieron otros Lucas y cada vez ella estaba más acobardada de la vida, aquel día había conocido a Manuel y después de pasar la tarde juntos, la quiso emborrachar, quiso abusar de ella y ella en su desesperación, rompió la botella en su cabeza, la sangre corría por su cara, pero desapareció en la oscuridad, hasta aquí pudo aguantar, todas las pastillas que le quedaban en el bolso, las tragó sin necesidad de agua y cuando la pareja la encontró, sólo tuvo tiempo de sonreírles y de expirar. pepaherrero

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