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viernes, 10 de agosto de 2012

CHORISOS...Y GUANTES BLANCOS

Ayer nos quedamos con el buen Don Juan Manuel Sánchez Gordillo y su afán por dar de comer a los pobres y se me olvidó decirle: gracias don Manuel, que bueno es ser aforado. Esta mañana, al entrar en el supermercado, el señor merchandising pasaba por allí y vio un palé de melones, era una buena oportunidad de satisfacer a la clientela, la ocasión la pintan calva y hay que aprovecharla. Se subió a una escalera y colocó un gran cartel, antes a sesenta y nueve y ahora a cincuenta y cinco céntimos el kilo. Mi marido que presume de estar pendiente de los precios, se fue al montón de melones y con toda su buena fe, cogió los dos que le gustaron. Yo le aconsejé que no cargara tanto, pero no me hizo caso, al final optó por dejarse la garrafa de agua “luego vuelvo a por ella” y tan feliz por su compra, demostró ser un hombre fuerte, al no quejarse por la sobrecarga, que luego, le hace polvo los riñones… Yo creía que esas practicas ya habían desaparecido hacía tiempo, pero al parecer, siguen siendo practicas normales en muchos grandes almacenes. En las técnicas del buen vendedor, casi todo es válido y algunos así lo defienden. Al llegar a casa e ir mi marido a colocar los melones en su sitio, ¡oh terror! Allí estaba el cuerpo del delito. Don Merchandising, había colocado el cartel de ¡AYER A SESENTA Y NUEVE, HOY A CINCUENTA Y CINCO! Pero al parecer, este buen señor, no tuvo la idea de pasar por las cajas y de decirles a las simpáticas cajeras que tenían que hacer la rebaja de los catorce centimitos a cada kilo de melón que pasara por las cintas (que fueron muchos). Ayer cuando mi marido vio que el kilo de melón, se lo volvieron a cobrar al precio anterior, se acordó de Don Juan Manuel Sánchez Gordillo y de la noticia a grandes titulares en la prensa y en todas las televisiones “ROBO DE MERCANCÍAS EN DOS GRANDES ALMACENES” y a mí pobre marido, se lo llevaron los demonios. Puntualicemos. 1º.- el robo es a partir de la cantidad de cuatrocientos Euros, por el pueden ir a chirona los autores, si los incitadores son aforados, ya hablaremos de ello, pero de momento, los chorisos al talego. El merchandising, es otra cosa, además de tener nombre inglés, que es más elegante, es algo muy comercial, por el que una empresa, puede hacer y deshacer en sus artículos, tratando de endosar sus mercancías de cualquier forma a los primos que les visitamos. Si ofrezco a cincuenta y cinco, en vez de a sesenta y nueve, la oferta es interesante y pensando en que puede ser una oferta temporal y mañana, tener su precio a ochenta, voy a comprar más producto del necesario, por si me puedo ahorrar unos Euros. La cosa, me parece clara y triste, si un necesitado, entra a esa gran superficie y trata de llevarse lo que no es suyo, ni le pertenece, el servicio de seguridad, tratará por todos los medios de demostrar, que la mercancía de la que se ha apropiado el ladrón, tiene un valor superior a los cuatrocientos Euros establecidos en Ley, daño, cuanto más mejor, debe cundir el ejemplo y a los almacenes, no les importa el estado de necesidad de nadie y en justicia, no dejan de tener razón. Catorce céntimos por kilo, en una venta diaria de varios miles de kilos, son gajes del oficio y errores de las, o los empleados, los cuales serán expedientados y si llegara el caso, hasta despedidos, pero no hay ley ni justicia, ni ninguna oficina del defensor del tonto que lo paga, que haga pagar estas estafas bastante regulares en las cuevas de nuestras grandes superficies. Pepaherrero P.S. el hecho ha ocurrido esta mañana, en el supermercado de Mercadona de la avenida de la Condomina de Alicante.-

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