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domingo, 28 de julio de 2013

ATROPELLO...TROPELÍA...

Aunque ambas palabras parezcan decir lo mismo, no es lo mismo cometer un atropello, que cometer una tropelía. Atropelló aquel conductor, que por falta de prudencia, o por descuido causó un accidente con el resultado de daños, heridos, o muertos. Pero el qué cometió la tropelía, lo hizo de forma consciente y normalmente, por intereses espurios, EJEMPLO: cuando quisieron ahorrar unos cuantos millones de gasto, en el trazado de un tren de alta velocidad, a sabiendas que nunca podrá convoy alguno, tomar la curva a la velocidad normal del tren, cometieron una tropelía. Cuando pasado el tiempo, se demostró que la decisión fue errónea y nadie puso los medios, para evitar que esto pudiera seguir sucediendo, cometieron otra tropelía. Luego al decidir que el único responsable de cualquier accidente (que en realidad, no es accidente) porque accidente es cuando es impredecible que algo así pudiera pasar, pero aceptadas las remotas probabilidades de qué algo así pudiera suceder, esto ya pasa de tropelía a…(buscar en el código penal). Pero para eso estamos todos y en nuestro deseo de que no quede impune el causante (o causantes) del desastre, sin mala fe por nuestra parte, no así por los que saben cómo tienen que usar del deseo de justicia del pueblo, nos llevan cómo ha ganado, por la estrecha senda de sus lóbregos intereses. Antes de suceder, ya tienen asignado al culpable y las insinuaciones al principio y las aseveraciones después, poco a poco, pondrán al “culpable” en manos de una justicia, no siempre digna de llamarse Justicia, por estar a las órdenes de quien, en esos momentos manda, que es de donde quizás más se pueda esperar y hemos visto tantas veces, los tristes resultados, que a fuerza de repetitivos, ya no los creemos. Es igual pisar un tren-gusano, a doscientos kilómetros por hora, que al gusano-hombre que desde la máquina, lo conduce, pero ni teníamos necesidad de gastar lo que no tenemos en viajar a trescientos por hora, ni de ver sufrir estos accidentes innecesarios. Antes cuando teníamos que viajar, lo primero que poníamos en la maleta, era la paciencia y a su lado, el bocadillo de tortilla, ahora tenemos que llevar el seguro personal a todo riesgo y ponerlo dentro de nuestro chip identificativo, pero de todos modos, el seguro ya se encargará de contar a nuestros familiares, el por qué ese evento, no lo cubre el seguro. Los señores que tomaron la decisión de que no importaba esa curva, que el maquinista ya frenaría, son los mismos, que señalan con el dedo al único responsable y mientras tanto ellos pretenden seguir en la poltrona, pasando olímpicamente y sin responsabilidad ¿verdad señora Ana Pastor? ¿o por lo menos digan por donde van las investigaciones…!sí!! ¡sí! Ya sé que esas cosas, no se van contando por ahí?, pero es que yo, no me entero nunca de nada. pepaherrero

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