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miércoles, 17 de julio de 2013

QUIEN ME COMPRA UN LÍO

El Rubalclava, amenaza con poner al Rajoy de rodillas y cara a la pared, el Rajoy y todos sus soplagaitas, dicen que lo mejor es mirar para otro sitio, el Arturo (que antes fumaba puro) no lo tiene más claro y el país se está desangrando por los cuatro costados, mientras nosotros pobres mortales, lo arreglamos todo, riéndonos de los “problemas” que se acumulan a los unos y a los otros, pero…hacer, hacer…lo que se dice hacer, estamos seguros de que Dios hará el milagro. Y mientras nosotros nos encomendamos al sumo hacedor, para que nos arregle esta papeleta, los peperos, simplemente, no dan la cara. Los pesoeros, ahora se van a subir los sueldos (para estar a tono) y el hambre y el paro, son las aves, que cada mañana, se paran a cantar en nuestros balcones. Triste, fané y descangallado, ayer tarde vino a verme mí gorrión, al principio, no le quise abrir las hojas de mis ventanas, al ver llegar a aquel viejo pájaro, con sus plumas raídas y sin pizca de elegancia, donde antes fue la envidia del barrio, ahora casi no lo reconocí. Tras verlo picotear casi sin fuerzas en los cristales, algo me hizo recordar tiempos pasados. Abrí las ventanas, pero él no se atrevió a entrar en casa, (no era la primera vez, que trataron de hacerlo a la plancha) …cuando el hambre manda…si era él era aquel gorrión que tanta veces desde que apenas era poco más que un polluelo, llegó hasta mí casa, donde lo tuve de invitado, durante cuatro o cinco días, hasta que optó por buscar pareja, asentándose definitivamente en el compresor del inútil aire acondicionado. Lo vi criar a varias nidadas de pequeños gorriones, lo vi disfrutar y lo vi sufrir por sus pequeños, luego, la crisis lo hizo desaparecer y aunque al principio le ponía migas de pan y algo de ensaladilla, que era su plato favorito, el tiempo, lo fue alejando, por lo que me contó después de haber comido un poco de pan blando, la cosa le había ido de mal en peor, a lo largo y ancho de toda la región. El hambre y ver sus fuerzas mermadas, lo hicieron volar poco a poco, hasta llegar de nuevo a mi ventana, aquella voz de antaño, que para sí hubiera querido, más de un jilguero, había desaparecido y algo más parecido al canto de una lechuza con voz apenas audible, era lo que le quedó al venir a darme su último adiós…pero…¿Qué dices? ¿estás loco? Dentro de tres días en casa y ya se te habrá pasado todo…!estarás cómo antes! Creí ver algo parecido a una lágrima brotar de su ojo derecho, pero hice cómo si no la hubiera visto, traté de seguir animándolo, pero el pequeño animalito, venía dispuesto a morir en su casa. Lo puse en una pequeña caja de zapatos, no sé de donde saldría, (en casa nunca han habido niños) pero allí estaba, cómo si supiera que debía de acoger a aquella ruina de gorrión. El pequeño animal, encogido y haciendo sonar la poca voz que le quedaba, me rompía el alma con sus tristes quejidos. Por la mañana, cuando quise hacerlo comer algo, sólo encontré los restos de mí gorrión, la crisis y el desamparo, habían acabado con él. Lloré, lloré por mí pobre gorrión. Él hizo que pepaherrero, empezara a escribir sus historias en su blog, a veces al llegar a la asociación de artistas alicantinos, su secretario Carlos Bermejo, me preguntaba por él y yo le contaba alguna de sus cosas y Carlos, hombre de artística sensibilidad, me animaba a seguir escribiendo, sé que cuando lea esta crónica, él también sentirá la muerte del pajarillo, pero la vida sigue su curso…pepaherrero

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