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domingo, 4 de noviembre de 2012

LA ESCULTURA

El consistorio, lo tenía claro, hay que buscarle un sitio a la escultura, pero en la sesión plenaria, no consiguieron poner de acuerdo a unos y a otros, donde se iba a ubicar, pensaron en ubicarla en el centro, o tal vez, en las márgenes del río, pero tampoco era cuestión de ofender al autor, más que nada, porque el familiar, que lo presentó, era un mandamás de la capital y si el autor se enfadaba… Era un pequeño fauno de cara simpática y mirada profunda, pero también parecía que se reía de todos y por todo, tenía gracia la estatua, ¿pero donde la colocamos?. Le habían dicho al autor, que el día veinticinco, sería la inauguración, también le dijeron que seguramente, habría mucha gente…este es un pueblo muy culto… El concejal de deportes, unió las dos ideas, el domingo por la tarde, jugaba el equipo de futbol del pueblo, el partido contra los del pueblo vecino, si aprovechamos la hora de la salida y la hemos colocado en la placita que hay enfrente, seguro que va a tener una gran inauguración. El alcalde, no cabía en si de gozo, Don Alberto, era un personaje allá en la capital, al que convenía tenerlo contento y su sobrino, tampoco era mal escultor, así, que por unanimidad del alcalde y del concejal de deportes, la escultura se ubicaría en la placita, el único problema, podría consistir en que los niños, no la respetaran en sus juegos. Bueno, bueno, ahí te quedas, pequeño fauno. El partido fue un desastre, el equipo local, perdió por cinco a uno y encima el árbitro no pitó aquel penalti claro como el agua clara, la hinchada, salió con prisas del estadio, el trencilla, había escapado por la otra puerta y atravesando campos, pasó por la puerta del Gaudencio, quien aunque se encontraba enfermo, no dudó en salir corriendo, a dar la voz de alarma hasta el campo de futbol. ¿Quién sería el que se chivó, de que había habido un pacto con el árbitro, de que si ganaba el contrario, le darían un frigorífico de los buenos con dos motores y claro, el hombre a punto de casarse y con un sueldo tan corto… El señor Alcalde, ese día no pudo acudir a la inauguración, tenía sesión plenaria en la Diputación y no podía dejar de asistir, así que delegó su asistencia en el concejal de cultura, pero el tío Amauri, ya había ejercido este trabajo al otro lado de los Pirineos y sabía de que iba la cosa, tampoco pudo asistir, así que como siempre, fue el Pascasio, concejal de deportes y hombre para todo, quien en representación de las fuerzas vivas del pueblo, dio la bienvenida a Don Aquilino, artista escultor de mucha talla, y sobrino de don…muy querido en la capital. La ceremonia, resultó, ni bien ni mal, una de tantas, pero como ya se iba haciendo tarde y hasta las doce y media, no pasaba ningún tren para la capital, Pascasio, pensó que lo mejor era que él mismo le hiciera los honores. Llevó a don Aquilino a su casa y destapó la tinaja del embutido, dos cucharadas de pringue y unas piezas de lo mejor de la tinaja y un porrón de buen vino. Luego casi a las once, cuando ya no quedaba ni vino ni embutido y ellos eran grandes amigos, les vinieron a dar la noticia, la estatua, vio pasar a la Esperanza (la joven más guapa del pueblo) y bajándose del pedestal, donde había sido instalado por el carpintero del Ayuntamiento, salió corriendo detrás de ella y ya nadie los había vuelto a ver por el pueblo en toda la tarde?????????????pepaherrero

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