Páginas vistas en total

viernes, 16 de noviembre de 2012

LAS DEUDAS Y LA LEY

Vamos a la desesperada y algo que otros han tardado ciento tres años en perfeccionar, (Ley Hipotecaría) otros pretenden que sea enmendado en unos días y eso es imposible. El buscar soluciones es humano, pero no deshace los entuertos que se han cometido por exceso de promotores y bancos y por defecto de la Ley, del Gobierno y del Banco de España. Puesto que todos ellos son responsables de la situación creada, a todos se les tienen que pedir responsabilidades. Por supuesto a los que compraron, no se les puede perdonar su parte de culpa, pero si a alguien le corresponde una parte alícuota menor, esta parte será sin lugar a dudas la parte compradora. Cuando alguien te ofrece mejorar de condición, serán pocas las personas que no reciban la noticia con agrado, por lo tanto, ya tenemos un tanto a favor de quien hace la oferta. Si la oferta, la hace un profesional de la venta, ya tiene el vendedor el segundo tanto a su favor. Si la oferta, va acompañada de una oferta convincente y unos números capaces de convencer al menos deseoso de aceptarlo, como no lo va a aceptar, quien ha sido convencido de buena fe, que la operación es completamente viable, lo único que aquí no nos cuadra, es la letra pequeña, la que nos ocultan con la palma de la mano, para que firmemos algo en lo que desde el principio, se ha basado en la mentira profesional. ¡No! no se puede exonerar al comprador de su responsabilidad, pero si la Ley con su obligación de velar por los intereses del pueblo llano, lee lo que hay escrito en la inmensa mayoría de los contratos, seguro que tiene más que contadas razones, para declarar nulos de pleno derecho, la inmensa mayoría de los contratos realizados desde principio de los años ochenta del siglo pasado hasta hoy. Y yo en mí ignorancia, me pregunto ¿Por qué?. Que encierran en sus cajas fuertes los bancos, los banqueros y las cajas de ahorro, para que nadie levante un dedo contra ellos, a sabiendas de que no son trigo limpio. Aquel promotor, era bastante honrado, (a su manera) trató a sus compradores con cariño y cortesía, en su pueblo, se le tenía en gran estima, pero la vida es como es y cada nueva obra que ponía a la venta, doblaba su precio, empezaremos a contar aquella de los pisos cercanos a los ciento veinte metros valían un millón de las antiguas pesetas, obra bien hecha, pisos luminosos y condiciones estupendas. La siguiente promoción, se vendió muy bien, los pisos, aunque un poco más pequeños, seguían gozando de una cierta categoría. Las visitas de nuestro promotor a las oficinas municipales, eran cada vez más cortas en el tiempo, era llamado por los concejales, casi a diario, se vendió la promoción al doble de precio que la anterior, luego la siguiente, con una calidad bastante inferior, se vendió al precio de cuatro millones y medio, gracias al buen hacer de nuestro promotor, se vendió toda. Cuando encontró nuevos terrenos para poder construir, los precios habían subido en unos porcentajes alarmantes, eso sí por estar donde estaban y por ser vos quien sois, te vamos a autorizar a que puedas construir una piscina en la terraza (que eso da mucho caché). No muy convencido, nuestro promotor, se metió a vivir aquella nueva aventura, los precios, se habían disparado. Ahora un piso de no más de cien metros, valía diez y seis millones de las antiguas pesetas. No pudo vender ni un piso, pero el amiguete del Excelentísimo Ayuntamiento, le envió como caídos del cielo a cuatro compradores, que al precio de doce millones, le compraron cuatro pisos cada uno, con lo que el amiguete, sacó del compromiso al promotor y con la venta hecha, pudo terminar la construcción de la obra, sin necesidad de vender más pisos, luego cuando alguien le pedía un piso de diez y seis millones, él contestaba que ya estaba todo vendido, pero que una pareja había roto su relación y estaban dispuestos a vender el piso por veinticuatro millones de pesetas, (eso sí, con piscina en la terraza) si a los pisos se les quitan la usura que todos llevan puesta, seguro que podría aceptarse la dación en pago y resolverse muchísimos problemas. ¿Pero donde están esos millones cargados de más a tantos pisos como hay vendidos?. Espabilen señores Jueces, espabilen señores del Gobierno, busquen, comprueben, comparen y si no encuentran nada mejor…mal lo tenemos. pepaherrero. Ah se me olvidaba, aquel promotor, dejó la construcción y se dedicó a vivir feliz atendiendo a su hija con síndrome de Down...felicidades amigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario