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jueves, 3 de noviembre de 2011

CRONICA DE UNA INAUGURACIÓN

La crónica, la hago para mí. Y como siempre hay alguien que me lee, tengo el gusto de dedicársela a quien se tome la molestia. Hoy con lleno en la A.A.A. y con tiempo caluroso, se ha celebrado la primera exposición de un nuevo ciclo de la Diputación y de los SESENTA ARTISTAS ALICANTINOS que nos van a representar a todos, los primeros treinta, tienen la suerte de estar acompañados por la Señora nueva presidenta de la “Dipu” así como del nuevo Diputado y otros insignes acompañantes.
La crónica, se escribe cantando el trabajo de nuestros compañeros, que día a día, se van esmerando y haciendo que nuestros visitantes, tanto los de a pie como los ilustres se encuentren con obras que cada día producen más sorpresa en los que se paran delante de una obra, para admirar la belleza que su autor, se ha esmerado en darle, aunque a veces también se da el caso, que son los hados de la pintura, los que nos echan una mano y sin saber por qué, encontramos ese detalle sorpresa que aun sin quererlo a llevado al lienzo nuestro pincel, guiado de esos pequeños seres, que a todos los artistas que lo intentamos, vienen a visitarnos no con mucha frecuencia.
La Asociación, anoche se vistió de gala para recibir en su sede, a esas personas que si a bien lo tienen, pueden conseguir que un día cercano, se pueda decir sin faltar a la verdad, que gracias a la Diputación y a sus cultos dirigentes, este organismo da a Alicante, el soporte digno y suficiente para destacar a un alto nivel nacional, en el mundo de la pintura.
A quien madruga, Dios le ayuda. Sobre eso no me queda la menor duda, aún no eran las seis y media de la tarde y entramos mi marido y yo en la sede de la Asociación y como uno sólo, nos dirigimos hasta el cuadro que al parecer un experto, había hecho colgar de la columna frente a la entrada, pero no fuimos los únicos en tener la idea, como si hubiera sido un delicioso manjar (que lo fue) otras personas, también se dirigieron hasta donde se encontraba el cuadro en el que llenas de candor, se encontraban tres niñas delante de otra, que haciendo con sus manitas pequeños ramos de flores, luego los ofrecía a sus pequeñas clientes. La discusión, estaba servida. Es óleo, no, no, es…cada uno daba su opinión, todas respetables y todas erróneas. Nadie podía creer que estaba delante de una amable acuarela y al parecer según alguno de los más expertos, del estilo Inglés y por cierto muy buena. Seguía la discusión y alguien aportaba que era acuarela con tinta…no, no, es acuarela, como los misterios terminan por dejar de serlo, aquí que nos llega nuestro amigo Don Carlos Cárdenas, según él mismo dibujante de pro, con su técnica adquirida en la Confederación Helvetica, a donde el trabajo lo llevó en sus años jóvenes y hoy, que aun sigue siendo joven y con espíritu abierto, nos ha llegado no ha mucho hasta nuestra asociación, para mayor honra de todos los que ya somos sus amigos. En hora buena Don Carlos y siga deleitándonos con obras tan dulces como la que hoy nos ha dejado como muestra de su bien hacer. Muchas gracias. Pepa herrero

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