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lunes, 7 de noviembre de 2011

EN LA VIEJA NAVE FIN

El tiempo no pasa en vano, Bernardo Amores ya ha terminado su carrera de abogado y en el bufete donde trabaja, goza de un gran prestigio, conoció a Serena y tienen dos hijos, cada vez que puede, llama por teléfono a su amigo Marcos y siempre que pueden pasan algunos días juntos, nunca olvidará que la sangre fría y la valentía del que creían que era el más cobarde, le salvó la vida y según dijeron los de la Cruz Roja, también le salvó la pierna, en la que hoy luce un costurón, del que dice que es una herida de guerra. Sus hijos nunca irán a descubrir naves vacías, tienen tanto trabajo, que si les sobra tiempo, lo emplean en ayudar a su tío Marcos.
A Marcos, las cosas no le pueden ir mejor, después de la aventura más loca de su vida, decidió seguir la senda de los pocos que en el mundo han sido. La policía llegó al momento de llegar la ambulancia y vieron que en la nave todo estaba controlado, ya no podían hacer nada por nadie, Pedro perdió la vida por culpa de un maldito cristal, eso no tuvo remedio, sus padres nunca han llegado a asimilarlo, pero a nadie se le ocurrió pensar que pudiera haber algún culpable. Las investigaciones pronto dieron resultados y aunque al parecer el cristal no llegó sólo hasta el cajón, nadie pudo decir quién fue el culpable de las dos muertes, pero hoy se sabe que alguien lo utilizó para dar muerte a la madre y al pequeño ser que tenía en sus brazos, hay quien cree que fue el vagabundo el que mató a su amante y a la hija que esta había engendrado creyendo amar a aquel malvado, que no supo ver ni su amor, ni la inocencia de su hija.
Cuando a Marcos le llega a su albergue alguna madre con su niño al brazo, siempre tiene un trabajo para ella y después alguna familia se hace cargo de madre e hijo. El recuerdo le da alas a Marcos y piensa que si una vez pudo arreglar el mundo, ¿por qué no puede hacerlo mil veces?
José desapareció, por muchas gestiones que han hecho los dos amigos, todas han sido infructuosas, lo último que han podido averiguar a través de la embajada de un país africano, es que estuvo trabajando de ingeniero en unas minas de una compañía Inglesa y allí se perdió su pista.
Marcos piensa que José no está muy lejos de él, cuando ya estaba a punto de cerrar el albergue, tras haber agotado toda su pequeña fortuna, recibió un legado de trescientos mil Euros y todos los meses el banco nacional de…pone en su cuenta, una cantidad suficiente, para ayudar a los que llaman a su puerta…Y si hay quien no crea en Dios…Pues eso…FIN.- pepa herrero

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