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sábado, 19 de noviembre de 2011

MACAEVA FIN

A las ocho, ya estaba Macaeva esperando a Fernando y en el fondo de su corazón, el sentimiento de culpa por el plantón dado la otra noche, (pero él, lo debía de comprender), como había movimiento en la sala, se acomodó en la barra, viendo los preparativos para la jornada de música en vivo que se iba a celebrar a partir de las diez, tan abstraída estaba, que sólo cuando la cogieron por el cuello y trataron de morderle en la “nuca”, se dio cuenta que el gamberro de Fernando había llegado y al parecer, no estaba muy enfadado con ella, terminó su consumición, mientras Fernando se tomaba una Alhambra y se marcharon camino de la casa de Fernando, dejaron el coche en el garaje y mientras el ascensor les subía hasta el piso, no dejó de pedirle disculpas a su amigo del alma. Fernando perdóname por lo de la otra noche y quisiera contarte algo, en lo que quiero que me aconsejes, como persona y como amigo…La historia vivida en la Dirección de la empresa, pasó de Macaeva a Fernando como medio drama y como media liberación, la joven pensaba que pronto tendría que perder a aquel amigo tan querido. A su familia y un modo de vida al que por no conocer otro, ya estaba acostumbrada. Mientras ella le contaba su historia, Fernando preparó lo que bien podría ser una cena de despedida, lo hizo muy bien y con mucho cariño, cuando todo estuvo preparado, sacó una botella de vino a temperatura ambiente, que a la joven le supo a gloria (creo que hoy dormiré borracha) se comentó ella sola. Bueno Maca, ahora, me vas a escuchar tú a mí. La noche del monologuista, yo tenía gran interés en hacerte venir a casa y tenía un motivo, te quería comunicar, que la empresa me había ofrecido un puesto de trabajo, en el país de…Y como no quería perderte, después de estar aguantándote toda la vida, le puse como condición al director general, que tendrías que venir tú de secretaria particular mía y que diera su consentimiento, como mi padre que es, para si tú lo aceptabas, poder casarme contigo y así poder tenerte controlada, durante todas las vidas que nos queden por vivir. Sin saber cómo, el vino había conseguido el milagro…O fue la música, no…No, señor… No me dejes despertar, haz esta noche eterna. La lágrima que caía de sus ojos se la bebió Fernando y supo a que sabía el néctar de los Dioses. Cuarenta años después, siguen bebiendo vino y sueñan con que su amor, está a punto de despertar. FIN DE LA HISTORIA. pepaherrero

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