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lunes, 21 de noviembre de 2011

...Y EL DESNUDO HABLÓ 1ª PARTE DE DOS

…Y ella hablaba de amores…Y contaba que aquel hombre un día y siendo ella una niña…Alto, ¡no! ¡No sigas por ahí! Quiero despertar no quiero hablar de esas cosas, aunque no me avergüenzo, tampoco estoy orgullosa. A los catorce años, Luva era una mujer que donde iba, todos (y todas) quedaban sorprendidos de su belleza de mujer. (Que pena, que nadie viera la niña que llevaba dentro) los años siguientes, repartió luz y amor por donde quiera que fue, su dulce cara, su suave silueta hecha de piel de membrillo, donde se podía imaginar (que no ver) un esbozo de bello, que le confería un no sé qué de sexual que hacía olvidar a muchas personas, que se trataba sólo de una niña. Ya a los veinte, la universidad andaba al ritmo del contoneo de Luva. Hombres, mujeres y alguien de sexo indefinido, hubieran querido compartir su amor, pero ella sólo tenía una meta, terminar sus estudios y dedicarse a realizar su trabajo, procurando ser la mejor, para poder trabajar en cualquier parte del mundo que se le ofreciese.
Nunca pensó que aquella fiesta conseguiría cambiar su vida de manera tan brutal, no era partidaria ni de drogas ni de bebidas y una cerveza, era suficiente para que su espíritu viera asomar a los pequeños gnomos de la alegría. Él por el curso que llevaba, debía tener dos años más que Luva, su simpatía era conocida en todo el campus, era buen estudiante y se podía decir, que gozaba de cierta fama entre sus compañeros y hasta de éxito con las chicas. Destacaba en el deporte, su puesto de pívot en el equipo de la universidad, lo tenía ganado con merecimiento.
Cuando pidió a Luva que lo acompañara, ella sintió una especie de cosquilleo recorrer el interior de su cuerpo, si le toca la lotería, no la hubiera hecho tan feliz. Aunque no lo supo hasta ese momento, Daniel era muy importante para ella. Los vaqueros ajustados, la blusa azul celeste y aquellos zapatos con plataforma, hacían de Luva, la modelo que no quiso ser. Daniel pudo presumir como si de un pavo real se hubiera tratado, de la belleza más deslumbrante que había pasado por aquella universidad. Un hombre, es un hombre y además de serlo, tiene que demostrarlo. Cuando la cantidad de alcohol que circulaba por sus venas, era muy superior de lo que su cuerpo podría aguantar . (Y quizás “algo” más, dijo a Luva que iban a ir a casa de Jorge, donde les esperaban los amigos y la fiesta sería más intima y tranquila). ¡Sólo te pido que seas prudente con el coche…! El camino doblaba a la derecha y en la cuesta escarpada, el motor pedía más esfuerzo, ya a punto de coronar el alto, Daniel paró el motor y dirigiéndose a Luva, trató de besarla. FIN DE LA 1ª PARTE

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