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domingo, 11 de marzo de 2012

MAÑANITAS DE VERANO

En aquella mañana de verano, nada me hacía presagiar lo que se me venía encima, eran las ocho de la mañana y el calor me despedía de la cama ¿y ahora, que hago? Y sin pensármelo dos veces, le di unos suaves empujones, ¡Amor,!...!Amor! ¡Despierta! Que ya son casi las nueve y se te van a pegar las sábanas, a los cinco minutos, ya salía de la ducha, aunque todavía le seguía la cara de sueño. ¿Es que has dormido mal? Que va, que va, he dormido como un lirón, he dormido tanto, que casi no me puedo despertar, pero…Eso lo arreglo yo, si quieres, te invito a un cortado en El Maigmó. Dit y fet, al momento, nos dirigíamos hasta una zona privilegiada, donde es raro el día en que no se está a gusto. Cuando Toni nos vio llegar, le extrañó por la hora que era, pero antes de poderle pedir nada, ya tenía mi marido encima de la barra, un humeante cortado descafeinado, con sacarina y la leche fría, después de hablar un rato con Toni y su sobrina Maricarmen, salimos de nuevo camino de …¿de donde? Pues no lo sé, ¿Qué quieres que hagamos? ¿Qué te parece si seguimos un poco adelante? Bueno, pues marcha…al llegar a Alcoy, paramos en Mercadona, donde tenían unas preciosas picotas, que estaban pidiendo que alguien se las llevara a la boca, ante el manjar, no tuve más remedio que claudicar y cogiendo una de las bandejitas, nos dirigimos a la caja. ¿Y ahora qué, me pregunta con sorna mi marido. Pues si quieres, sigue un poco más…en Valencia ya me entró sed y sin pensarlo dos veces, paramos en la plaza del Ayuntamiento y donde se nos antojó, tomamos unos zumos de naranja, descansamos unos minutos y después del ¿ahora qué? Le sugerí seguir un poco. No quise entrar a Teruel, no hacia mucho tiempo que habíamos estado allí, así que tras la pregunta, la respuesta fue…!Pues sigue! Y siguió…siguió y siguió, en Calamocha paró a repostar y viendo que la gente entraba en el restaurante, le pregunté si tenía hambre, a lo que él me contestó, que no se acordaba, pero que si yo tenía…entró camino del comedor, pero yo había visto como la gente, se dirigía hacia la barra y como buenamente podía, se hacía con unas suculentas bandejas mitad y mitad, me explico, mitad de un queso que decía ¡cómeme! Y la otra mitad de jamón de la zona y era tan bueno, que dejaba al pobre queso, a la altura del betún. Yo no sé si era el hambre que me acosaba, si era la pinta del queso, o si era el perfume del jamón, pero mis glándulas salivares, ya lo habían probado todo, cuando me llevé el primer bocado a la boca. Fue tan deliciosa la comida, que repetimos con dos bandejas más, lo que nos dio sobradas fuerzas, para poder seguir el duro camino. Bueno amor, vemos a la Pilarica y nos volvemos ¿Te parece? Lo que tú quieras amor, pero ya que estamos aquí…que te parece si llegamos hasta…y llegamos. Llegamos hasta Sort, donde pudimos comprar lotería de Navidad. Y llegamos…llegamos…bueno a las ocho de la tarde de aquel día uno de agosto, estábamos buscando un hotel por las desiertas calles de una ciudad casi desierta, se dice que preguntando, se llega a Roma y preguntando a casi nadie, que fue a los que nos encontramos, llegamos hasta las puertas de aquel hotel en el centro de la ciudad en fiestas. Después de una ducha, salimos con animo de cenar y dar un paseo, el paseo lo dimos y en una plaza en el centro de Andorra, estuvimos escuchando y viendo, como una “cobla” interpretaba sus sardanas, mientras unos bailarines, nos deslumbraban trenzando aquellos bailes regionales con tanto gusto y que tanto, nos hicieron gozar, a las diez en punto de la noche, los músicos, recogieron sus enseres y nos dejaron libres de poder buscar un sitio donde poder tomar la cena que nos aliviara las penas de tan dura jornada. Yo creo que buscando, buscando, llegamos hasta…bueno hasta Almería no, pero que difícil nos fue, encontrar donde poder tomar lo único que tenían un “entrepá” “bocadillo en mi pueblo” que si bien no fue el exquisito manjar que comimos al medio día, si fue lo suficiente para llegar hasta la mañana siguiente, cuando a las seis de la mañana, ya le estaba proponiendo a mi marido llegar hasta Toulouse, para ver a los amigos…ya que estamos aquí, no pudimos salir hasta las nueve de la mañana, hora en que abrían la caja del hotel y hasta esa hora ¡que frio hizo! Veíamos pasar a las personas abrigadas con sus anoraks cubriéndoles hasta…pero a partir de las nueve y con el aire acondicionado a todo gas, seguimos la ruta hasta Toulouse y de vuelta hasta casa en el mismo día. !Díos! que cansada estoy…pepaherrero

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