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viernes, 30 de marzo de 2012

PASAR LA TARDE EN COMPAÑÍA

He quedado con una amiga, la cita era a las seis, pero el autobús, ha llegado pronto y yo he llegado pronto a la cita, pero he tenido que esperar poco, la otra persona, parece que también tenía prisa por acudir y antes de las cinco y media de la tarde, ya estábamos reunidas en su despacho, despacho elegante y acorde con la persona, persona elegante y acorde con el despacho, hemos desgranado tantos temas…se ha hecho tan, tan corta la tarde… a las siete mi marido nos estaba esperando, en principio la idea era ir a San Nicolás a escuchar cantar a una coral, pero al parecer, por causas ajenas a la empresa, se ha tenido que suspender el concierto, por lo que hemos seguido nuestra conversación en “La Cueva” un bar situado muy cerca del domicilio del despacho de mí amiga. Hemos hablado de tantos y tan interesantes temas, que sin darnos cuenta, el tiempo que todo lo arrasa, ha terminado con nuestra tarde y si nos descuidamos un poco, perdemos el último autobús que nos podía traer a casa, más vale tarde que nunca, pero la verdad, es que cuando se está a gusto, el tiempo se va enrollando con las palabras y las palabras con el tiempo y cuando has querido decir tantas cosas, ves que lo más importante, te lo has dejado en el tintero, pero no importa, el tiempo es nuestro aliado y será nuestro compañero amigo, en lo sucesivo, podremos tener tanto como necesitemos, tú querida amiga, me has ofrecido ayuda y yo te lo agradeceré, ofreciéndote la rosa amarilla de la amistad, ya estamos haciendo planes para el próximo domingo (que lejano me parece) además, tienes que ir buscando una fecha, para nuestra visita a nuestras amigas de Orihuela, hacía mucho tiempo que no nos veíamos y ahora lo tenemos que recuperar, disfrutaremos de lo lindo y nos contaremos mil mentiras (cuando ya no nos queden verdades) pero estaremos juntas y las mentiras se convertirán en historias reales, porque serán nuestras historias, el tiempo transcurrirá sin darnos cuenta y si perdemos el último autobús, ¿Qué más da? Tú, nos acompañas hasta casa y luego, nosotros te acompañaremos hasta la tuya y si nos queda alguna cosa que contar, pues otra vez de regreso, sólo de pensarlo, ya me duelen los pies (los años no perdonan) bueno…con el tiempo ya te darás cuenta, pero será bonito, muy bonito, podremos compartir la soledad y a la vez disfrutaremos de nuestra compañía, volveremos loco al tiempo y nosotras, enloqueceremos con él y recobraremos la cordura, para pensar en todas las obligaciones que al final, te reclaman, pero cuando las termines, ven con nosotros Belén Estevan, te estaremos esperando. Tus nuevos amigos. Pepaherrero y Balfrido

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