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lunes, 17 de septiembre de 2012

ADIOS "ESPE" ADIOS

A mí, me hubiera gustado tenerme que tragar lo escrito, pero lo escrito, escrito está y entre mayo y junio se me escapó la tontería que un poco más abajo repito. Y no es ni pito ni flauta, esto se veía venir, como se ve entrar un trasatlántico a un puerto. Lo que me llega a sorprender un poco, sólo un poco, es que la primera en abandonar el barco, sea la “Espe” pero si a mí me dicen quien es la más lista de todos los de la banda, sin lugar a dudas lo tendría que decir y seguro que conmigo tres o cuatro más la “Espe” a lo mejor otros se cansan de guindar y salen por piernas, no sé, no sé lo que puede pasar, pero un día lo dije y hoy lo repito, lea, lea, pepaherrero EL BARCO Y LAS RATAS Con diez cañones por banda…ni el viento daba en la popa, ni el barco cortaba el viento. Mucho menos volaba, a duras penas conseguía que su podrida estructura de vieja madera, sorteara aquel mar en calma chicha que más bien parecía querer tragarse al barquito, mientras allá en la popa, una voz como un suspiro, desgranaba una vieja canción…hay quién maneja mi barca, que a la deriva me lleva y crujían las cuadernas, las velas hechas girones, no tenían fuerza para hacer navegar a aquel pobre barco. No le llamaban el temido, más bien era el podrido y era apenas conocido, de uno al otro confín, no cantaba el capitán, más bien iba constreñido, por no decir estreñido, aun contra su voluntad, usaba su catalejo y no veía más lejos y la cosa estaba chunga, pues el barquito se hundía y nadie lo remediaba, si en un puerto no paraba, no lo tenía muy claro…más se movió el temporal y a punto de irse al garete, se fue a buscar el retrete y el canalla no volvió. Y todos los pasajeros veían hundirse al barquito y pensaron con enojo ¡yo por la borda me arrojo! Cuando vieron saltar a las ratas, del banco de la sentina, salieron hasta cubierta y se lanzaron por las puertas y también por las ventanas, no esperaron a la prima…que se fuera con el riesgo y todo era un trasiego de las indecentes ratas esas, cuando ya no quedó ninguna, salió un joven capitán y agarrándose al timón, así se puso a cantar. Navega velero mío/ sin temor/ que ni enemigo navío/ ni tormenta, ni bonanza/ tú rumbo a torcer alcanza/ ni sujeta tú valor. Nos han cortado las alas los de Europa y el inglés.Y no nos queda ya ni un Euro, más que le vamos a hacer, si no nos quiere el gabacho, ni tampoco el inglés, la Merkel nos odia a muerte, pues somos mejor que “él” ya saldremos adelante y unidos mejor pardiez. Pues a nosotros lo que nos sobran son bemoles “pa” correr. De nuevo allá por la popa, pero yo no sé por qué, aquella voz tan lejana, desgranaba otra vez…hay quien maneja mi barca…quien, que a la deriva me lleva…quien. Alguno, lo tomó por loco, al bravío capitán…al ser joven y altanero, cantando con tanto salero, lo quisieron contratar, pero al no tener ni un Euro, entraron en la cocina y allí vieron a un ratón, recogiendo con salero, de las ratas el dinero, que apilaba allí a montón, por eso cuando le vieron, le llamaron el guindón…que es mí barco mi tesoro y mí Dios la libertad y que si no aguantan las velas, esto pronto se hundirá y un barquito como España…que pronto zozobrará…que es mi…pepaherrero

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