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domingo, 2 de octubre de 2011

EL ACIDO DESOXIRRIBUNOCLEICO, MI GORRIÓN Y YO

Cuando sentada junto a la mesa del comedor, tratando de escribir “algo” y con un racimo de uva de Rossety, me sorprendió ver a un pequeño gorrión que repicando con su pico en el cristal, parecía querer hablarme. Como mis experiencias con “mi gorrión” vienen de largo y el tiempo, no pasa en balde, considero imposible que a estas alturas, de nuevo venga a llamar a mi puerta (perdón mi ventana) y como hoy está tan de moda que a la gente mayor, nos timen de cualquiera de las maneras, pensé en llamar a la policía por si acaso. La segunda vez que oí sus tristes trinos, no pude resistirme y la pesada ventana, se abrió para que aquel pequeño intruso, pudiera tener acceso franco hasta mi mesa. No creáis que me sorprendió que sin más, se dirigiera a mí, como si hiciera sólo unos momentos que hubiéramos hablado por última vez y me dijo: pepa, tú te acuerdas de cuando eras sólo un poco más grande que yo y en los brazos de tu padre, escuchabas hablar a tu hermana Libertad, que además de ser una belleza como mujer, era una mente abierta y mucho más considerando la época de la que hablamos.¿ Te acuerdas de aquellos pequeños libritos que continuamente llegaban a tu casa con destino a tu hermana? Si, si, a esos me refiero al Selecciones del Read Digest…de allí salió la conversación, en la que tu hermana, hacía saber a tu padre, los experimentos que sobre el “ADN” acido dioxirribunocleico se estaban realizando. Le contaba tu hermana a tu padre con admiración, como se habían hecho estudios sobre ratas, a las que por trasplantes, se les había insertado la memoria de otras, que sin haber tenido las vivencias de las primeras, eran capaces de saber, lo que las otras habían aprendido. La verdad es que no fueron ratas, con las que se hicieron las pruebas del “ADN” la verdad verdadera, es que fuimos nosotros humildes gorriones del campo a quien se trasplantó aquella memoria de nuestros antepasados y no te debe de extrañar, que hoy y siempre, cuando nos necesites o te necesitemos, siempre tendrás un pequeño gorrión a tu lado, pepa esa uva de Rossety, está de muerte, ¿me das un racimo? Yo me quedé con la boca abierta y cuando la boca se me cerró, el gorrión ya volaba con su racimo de uva encaminándose hacia su nido. Al final el timo se realizó y con su cuento, el pequeño gorrión, me dejó sin comer las UVAS DE LA IRA.
Pepa herrero

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