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lunes, 10 de octubre de 2011

EL CUENTO DE LA CUCHARA

Erase una vez que se era, una cuchara sopera, que se enamoró de un cuchillo, por su porte y por su brillo y se pasaba los días suspirando por su amor, el cuchillo no sabía del amor de la cuchara y pretendía salir, con una gran coliflor. La cuchara enamorada, al no ser correspondida, le pidió ayuda a una bruja, que le dio la solución, escúchame cucharita y aprovecha la ocasión de reunirte con tu amado, allí en aquel rincón. ¿Pero dime bruja, luego que hago con mi pasión? No corras tanto querida, que ahora te lo explico yo. Te llevas allí una olla y además un buen fogón, verás pasar a tu amado, buscando a la coliflor y cuando la veas llegar, aunque tiene buenas mollas, la coges bien de las hojas y la hierves en el fogón, metiéndola en la olla, luego ponla en un plato y búscate un tenedor. Coge a tú amado del mango (esto dicho...Con perdón) y te comes a la intrusa, sola, o con mojo picón y a tú amor le sacas brillo "pá" que no sea tan melón. Que habiendo una buena cuchara, que bien pretenda su amor, es de ser tonto perdido querer a una coliflor
A pasado mucho tiempo, se consolida su amor y ahora su linda cuchara “preñadita” se quedó, esperan tener gemelos, que sean tres y no dos, por qué ahora los trillizos, los pagan mucho mejor. Tras muchas vicisitudes, el ginecólogo habló. Os digo queridos míos, que no es cuchara ¡por Dios! Pero tampoco es cuchillo, mucho menos coliflor. Lo que viene es vuestro hijo…Y es un lindo tenedor.
En el día del bautizo, se armó la revolución. Los guardias la detuvieron, decían que asesinato y también premeditación, pero el pueblo no entendía y creo que con razón, que no puede ser delito, comerse una coliflor. Aun gordita y asustada, a su casa regresó, se abrazó a su marido, que ahora era su amor y le dijo ¡nunca, nunca, comeré mas coliflor! Y vivieron muy felices y no comieron perdices, por no tener más follón.
Pepa herrero

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