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domingo, 16 de octubre de 2011

EL COCODRILO Y EL ARBOL

Se cuenta que aquel cocodrilo, tenía muy mal genio y amenazaba a sus vecinos, con que un día, se los comería. Los vecinos por si acaso, no le llevaban la contraria, más bien, al pasar por la casa de la mala bestia, preferían dar un rodeo (por si acaso) pero era tan agresivo, que decidieron ver la forma, de bajarle un poco los humos y convocaron una reunión, donde los vecinos, estaban obligados cada uno de ellos a aportar una idea, para bajarle las ínfulas a tan desagradable vecino. La reunión fue convocada para el jueves siguiente a las siete de la tarde en primera convocatoria y si no había suficiente “quórum”, para la segunda, en caso de necesidad, sería a las siete y media. Pero se pidió por favor, que si era posible, asistieran todos a la primera, sobre todo, para evitar que los vecinos más cercanos al malvado cocodrilo, no tuvieran que pasar por delante de la casa de la bestia, más que nada, por lo que pudiera pasar.
Aunque la gente, puso buena voluntad y la mayoría, llegaron a tiempo, otros, por cuestión de trabajo, o de distancias, se las vieron y se las desearon para poder llegar a tiempo, pero la necesidad hace que sin poder se pueda. Y a las siete y diez y ocho minutos y al estar todos reunidos, dio comienzo la reunión, como siempre con la charla de doña Ardilla Veloz, presidenta de la comunidad, desde que por fallecimiento de don Búho Feliciano, fue nombrada por aclamación. En esta ocasión y con gesto compungido, se dirigió a la asamblea de esta manera.
Queridos convecinos y amigos en la desgracia, como presidenta de esta comunidad y a la vista de las malas formas de nuestro vecino don Cocodrilo Voraz, me he visto en la obligación de convocar esta reunión, con la particularidad que esta vez, no nos va a salir tan bien, como en aquella ocasión, en que nuestra comunidad, se vio asediada por aquella familia de abubillas salvajes, que aunque no tenían muy buenas normas de convivencia y sus olores, contaminaban a toda la comunidad, al menos no eran tan comprometedoras como el señor Voraz y además, nunca amenazaron a nadie. Como no creo que nadie de los asistentes, sepa la forma de podernos deshacer de tan desagradable compañía, si alguien quiere tomar la palabra, que la pida y nuestra comunidad, estará agradecida a quien aporte alguna solución viable. Ver foto del malvado cocodrilo, a punto de comerse a doña Ardilla Veloz. Fin de la primera parte

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