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jueves, 24 de enero de 2013

CANCIÓN TRISTE...VIENTO DEL NORTE

Nunca ha sufrido mí país una crisis como la que estamos viviendo. Pero tampoco nadie hizo nunca menos de lo que se está haciendo hoy. Mientras la tasa del paro, ya se acerca peligrosamente a los seis millones de parados, unos cuantos cientos de individuos…mejor se podrían llamar desalmados, siguen tocando su canción triste, mientras en la noche, el viento aúlla, haciendo llegar al mundo la desesperación de los que pasan hambre, mientras aquellos otros forjan fortunas de sangre y miedo. Al parecer, se toma todo como una broma a la que hay que tomar a risa, pero lo cierto es, que maldita la gracia. Don Arturo Más y sus socios, ya tienen lanzadas al vuelo sus campanas separatistas, pero nadie hace nada por cortar esta broma macabra. Si se atajara hoy mismo, quizá con alguna detención, quizá enseñando los dientes a las ratas, se pudiera solucionar algo, que si se deja rodar cual bola de nieve, en un momento dado, será capaz de hacer mucho daño. Mientras tanto, esos cuantos cientos, siguen sin control, cada día surgen nuevos elementos para seguir haciendo grande la feria de la incongruencia, los despropósitos políticos, las cosas raras en las sentencias, el tiempo que pasa, siempre a favor de los corruptos y cada vez, el viento del norte, aúlla con más fuerza, allí arriba, en el Olimpo de los Dioses, Eolo, enseña a sus doce hijos como hacer enloquecer a los hombres en la tierra y sopla, sopla y sopla, haciendo que los vientos, lleven a los oídos de los mortales el sonido del oro mezclado con la canción que viene del norte. Mientras tanto, en aquel barrio alejado, dos niños lloran y se cobijan en la caja de cartón, que el mayor de ellos ha forrado con un gran trozo de plástico transparente. Trata de quitar el miedo de su pequeño hermano, pero el niño es tan pequeño…no entiende que su hermano mayor se tome a broma todo su miedo, desde dentro, desde el fondo de la caja, escucha el aullido del monstruo, no le ve la gracia por ningún sitio, quiere salir de aquella caja, la caja lo oprime, hace que su terror aumente, pero no tiene fuerzas para apartar a su hermano. El hermano mayor, aun se acuerda de aquella vez, (cuando murió su madre) él estaba perdido, nadie se hacía cargo de él, hasta que aquellos hombres de uniforme lo encontraron y lo llevaron a aquella casa, donde una estufa le quitó el frío, y una sopa muy rica, hizo desaparecer su hambre, él pensaba que volvería a ocurrir lo mismo, pero era noche muy cerrada y ya nadie se preocupaba del drama de la vieja caja de cartón, trató de dar calor a su hermano, pero lo cierto es que cada vez lo sentía más frío, lo abrazaba con todas sus fuerzas y las lágrimas se congelaban en sus mejillas. Las casas de acogida, han pasado a la historia, la gente no quiere que se dé a nadie lo que él se puede llevar y mientras tanto, Zeus llamó la atención de Eolo, pero lo único que consiguió, fue que antes de dejar su juego, soplase con mucha más fuerza, la racha consiguió que el viejo árbol se viniera abajo, cuando llegaron los bomberos, (después, con el ERE del Ayuntamiento, los tiraron a la calle) los bomberos, debajo del árbol caído, encontraron una vieja caja de cartón. En el interior de la caja, dos pequeños cuerpos, permanecían abrazados, el más pequeño de los cuerpos, había muerto de frío y el mayor, fue aplastado por el árbol en su caída. Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, a cada hombre, lo que se merezca. pepaherrero

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