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domingo, 13 de enero de 2013

EL EJEMPLO DEL LUCHADOR

Cuentan las crónicas, que hace muchos, muchos años, en el Reino de Nolt, sus gobernantes, eran elegidos, no por sufragio universal, ni siquiera sabía la gente, lo que era el universo. Los dirigentes, se elegían entre las personas que durante el año, habían destacado por alguna buena acción importante, hecha durante el transcurso del año anterior. Cuando alguien era elegido para un gobierno, automáticamente, se le daban prebendas que antes no tenía, se reconocía su valor por la (o las) acciones realizadas y todo el mundo le tenía un gran respeto. Nunca se dio el caso, de que quien había sido elegido, diera motivos para que su nombre, dejara de ser venerado por el populacho y cumplido su mandato, esta persona, pasaba a formar parte del consejo, que a su vez cuidaba de que nadie tuviera malos pensamientos. Al terminar su mandato, tenían el tiempo de aclimatación, aprovechaban para ponerse al día de las necesidades del país y así, al reintegrarse de nuevo al trabajo, podría conocer lo último en técnicas de su ramo industrial y a la vez podría transmitir sus estudios y conocimientos a las nuevas generaciones. Al terminar este periodo, volvía de nuevo a trabajar, a cobrar su salario de empresa y a ser maestro de los que más tarde, a su vez serían dirigentes del país. Como los tiempos cambian y las necesidades del ser humano, cada vez son mayores, aquellos dirigentes (que no políticos), fueron pensando más en la familia que en el prestigio, más en el dinero, que en los honores y más en dejar colocada a su familia, que en dejar un porvenir a las gentes del país. Aquel tiempo pasó, llegaron los nuevos gobernantes y se dieron cuenta, de que un periodo de gobierno, pasa pronto y que la familia es la familia y no importa cómo, pero hay que asegurarle el porvenir. Ya nadie quiso tener prestigio. Sin dinero, no hay prestigio, el prestigio lo da el mando y las personas a nuestras órdenes, que son quien verdaderamente, nos valoran y nos temen hasta llegar a mentir por nosotros, así que vamos a cambiar nuestros objetivos y vamos a ganar mucho dinero, así conseguiremos mucho más prestigio. Allí se acabó la honradez, allí empezó una época, de la que sólo podremos salir, si somos capaces de liberarnos de los parásitos, que están chupando la sangre del país y de sus gentes. Hoy, los medios de comunicación, son un buen hilo de transmisión, a través de los distintos medios, nos vamos enterando del mal hacer de desaprensivos, que lo único que les interesa del poder, es la facilidad que les da para robar sin responsabilidad. (Hasta ahora) pero ya se está acercando el día que el cerco se cierra alrededor de sus cuellos y unos por vergüenza, otros por miedo y otros despertando de sus sueños de riquezas conseguidas ilegalmente, o abusando de su cuota de poder, van cambiando. Y desde aquí iremos haciendo camino al andar, nos iremos enterando de cosas tan vergonzosas como las prebendas que sin contar como sueldo se llevan y ocultan por vergüenza o porque la gente no sepa la verdad de sus emolumentos, pero ¿si son legales, por qué ocultarlos? La gente, no teme a los sueldos, el pueblo teme a lo que no se puede enterar y que al parecer es mucho. Y como el tiempo es corto, aunque sea un Eunolt, no se puede dejar perder. En el país vecino España, sus colegas, declaran hasta lo que cobran por dietas. Aun teniendo casa en la Villa y Corte, donde poderse guarecer, si caen mil ochocientos más al bote, todos los meses, por gastos de manutención, buenos son¿verdad Don Tristobal Montonto y sus otros colegas de la lista? pepaherrero

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